El más buscado de los 80 y 90
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El encuentro tuvo lugar en el valle de la Bekaa, actual feudo del Partido de Dios, en una reunión que alumbró la organización de resistencia libanesa tal como la conocemos y donde Moughniyah fue nombrado responsable de la Inteligencia.
El movimiento, emergido como una fusión entre la militancia islámica chiita del Líbano y el padrino iraní, no tardó en actuar contra los tachados como enemigos del islam: EE.UU., Israel y sus socios en el país de los Cedros.
Moughniyah estuvo implicado en muchos de los ataques más espectaculares de aquella década: EE.UU. le atribuye el atentado contra su embajada en Beirut, que se cobró 63 muertos en 1983; las bombas contra las fuerzas francesas, que costaron 241 y 58 vidas respectivamente, en 1983 y también lo acusa del secuestro del vuelo de la TWA en 1985, en el que murió un norteamericano.
Además, se lo vincula con numerosos secuestros de extranjeros reivindicados por Yihad Islámica que marcaron una época en la guerra civil libanesa, lo que convirtió en uno de los hombres más buscados de los años 80.
«Es el terrorista más peligroso que nunca hemos encontrado», explicaba el agente de la CIA Bob Baer al periodista de la CBS Dan Rather en 2002. «Es probablemente el agente más inteligente, el más capacitado que nunca hemos encontrado, incluyendo al KGB y al resto. Entra por una puerta, sale por otra, cambia de coche a diario, nunca arregla encuentros por teléfono, nunca es predecible. Sólo usa gente relacionada con él en la que puede confiar. Nunca recluta gente. Es un maestro de terroristas, el grial que buscamos desde 1983».
Eso explica por qué a finales de los 80 Moughniyah se convirtió en una sombra amparada en la clandestinidad.



