El mercado festejó a lo grande, convencido de un triunfo de Bolsonaro
El ultraderechista encara las últimas tres semanas de campaña arropado por los sondeos y el mundo de las finanzas. Haddad se lanza a la proeza de conseguir la mayor cantidad de respaldos.
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DESCANSO. Los dos candidatos dieron declaraciones escuetas a los medios después de meses de campaña frenética. Los diarios de Brasilia reflejaron en sus portadas los resultados de los comicios.
Lo más importante para fundamentar el favoritismo de Bolsonaro pasa por algo intangible: la sensación de ola conservadora que recorre Brasil desde hace días y que se confirmó el domingo.
Más en concreto, los 49,25 millones de votos que sacó y los 16,75 puntos porcentuales de diferencia sobre el petista. Es realmente difícil para este último remontar semejante desventaja, sobre todo porque Bolsonaro puede asegurarse los puntos que le faltan si capta los sufragios de pequeños partidos que se ubican del centro a la derecha y que hicieron campaña, justamente, contra el PT y su historial de corrupción.
Con todo, como siempre se dice, comienza una nueva campaña y eso pone el reloj en cero. Además, si las encuestadoras acertaron en resultado del primer turno, más allá del corrimiento de última hora de unos 4 puntos porcentuales del conservador democrático Geraldo Alckmin a Bolsonaro, corresponde darles credibilidad a los escenarios de segundo turno que aquellas trazaron en sus últimos sondeos.
La ventaja para "El Mito" es, entonces, de entre 2 y 4 puntos, dentro del margen de error.
Un factor de relativa incertidumbre pasa por el perfil de Bolsonaro. No es fácil rehuir los debates el Brasil, y la justificación de la recomendación médica que usó el jueves pasado no le servirá a Bolsonaro para esquivar los que se vienen. ¿Mantendrá en ellos el tono racista, misógino, homofóbico y militarista que se le conoce? ¿Le dejará servida a Haddad la posibilidad de convertirse en eje de una amplia coalición republicana? ¿O, en cambio, buscará posicionarse más hacia el centro?
"Ambos van a tener que construir narrativas atractivas para el centro político", le dijo a Ámbito Financiero el analista político y profesor de la Universidad de Brasilia, Creomar de Souza.
"En política todo es posible, pero para Haddad el desafío es muy, muy grande. Él tendrá que vencer la resistencia que se construyó ante el petismo como opción política", dijo en referencia al rechazo que muchos brasileños sienten por el grave legado de corrupción del período 2003-2016.
"No creo que Haddad pueda dar vuelta la elección. Y, en la remotísima probabilidad de lograrlo, tendría dificultades para negociar con el nuevo Congreso, que será predominantemente de centro-derecha", señaló, por su parte, consultado por este diario, el analista político Paulo Kramer.
Marcelo Rech, director del Instituto InfoRel de Brasilia, le dijo a Ámbito Financiero que "será un balotaje duro, pero Bolsonaro probablemente confirmará su victoria. Es muy difícil que Haddad crezca lo suficiente, unos 20 puntos, como para ganar".
Para lograr esa hazaña debería movilizar a los 10,3 millones de brasileños que votaron en blanco o anularon, un 8,8% del padrón, algo que está en línea con lo habitual desde 2006. Además,"le tendría que sacar votos a Bolsonaro. San Pablo y Minas Gerais (los dos principales colegios electorales de Brasil) serán determinantes y Bolsonaro ganó muy bien ahí. En paralelo, el desempeño de Haddad en esos estados fue muy malo", cerró Rech. Comienza una campaña durísima, cara a cara y sin distracciones. Uno va por la confirmación y el otro, por la proeza.




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