El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) solicitó este sábado "moderación militar" después de que Irán reportó un presunto ataque contra la central nuclear de Natanz, en el centro del país. El organismo informó que, según la notificación recibida, no se detectó un aumento en los niveles de radiación fuera de la instalación.
El OIEA pidió "moderación militar" en la guerra en Irán y hay temor a un accidente nuclear
Irán denunció que Estados Unidos e Israel bombardearon su principal planta de enriquecimiento de uranio. El organismo nuclear de la ONU confirmó que no se detectaron fugas radiactivas, pero advirtió sobre los riesgos de una escalada sin precedentes en instalaciones atómicas.
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El argentino Rafael Grossi es el titular de la OIEA.
El incidente eleva de manera dramática el umbral del conflicto que ya lleva cuatro semanas sin pausas y convierte a las instalaciones atómicas en un nuevo frente de tensión con consecuencias potencialmente catastróficas para la región y el mundo.
Según informaciones difundidas por la organización de energía atómica iraní y replicadas por la agencia estatal Tasnim, la república islámica responsabilizó a Estados Unidos y a Israel por el ataque contra el complejo de enriquecimiento de Natanz. "Tras los ataques criminales perpetrados por Estados Unidos y el régimen sionista usurpador contra nuestro país, el complejo de enriquecimiento de Natanz fue atacado esta mañana", declaró la entidad. Las fuerzas israelíes, consultadas por la agencia EFE, indicaron no estar al tanto del ataque, sin desmentir que Washington hubiera actuado de forma unilateral o coordinada con otros actores.
Las instalaciones de Natanz ya habían sido alcanzadas en el cuarto día de la guerra que Israel y Estados Unidos lanzaron contra Irán el 28 de febrero. Sin embargo, en aquella ocasión no fue golpeada la planta de enriquecimiento de combustible, como sí ocurrió este sábado, y como también sucedió durante la guerra de 12 días en junio pasado, cuando fueron atacadas las plantas de Fordo e Isfahán. La recurrencia de los ataques sobre infraestructura nuclear pone de manifiesto que Washington y Tel Aviv apuntan a desmantelar de forma definitiva la capacidad atómica del régimen de los ayatolás.
Rusia, socio estratégico de Irán, manifestó su rechazo a través de la portavoz María Zajárova y exigió una respuesta de la comunidad internacional, incluidos los líderes de la ONU y del OIEA, a quienes señaló con el deber de ofrecer "de inmediato una valoración objetiva y sin concesiones de estas acciones irresponsables, que plantean riesgos reales de catástrofe a escala de todo Oriente Medio". E l Kremlin advierte así que el conflicto excede ya la esfera bilateral y amenaza con arrastrar a potencias de tercer orden hacia una confrontación de geometría impredecible.
Grossi también reaccionó ante el misil iraní sobre Dimona y extendió su llamado a ambos bandos
El director general del OIEA, Rafael Grossi, emitió dos llamados de atención en un corto lapso: el primero por la mañana, relacionado con el ataque a la instalación de Natanz en Irán, y el segundo tras una represalia iraní que involucró un misil cerca de Dimona, Israel. Ambos eventos generan preocupación sobre los riesgos de una escalada del conflicto en zonas sensibles desde el punto de vista nuclear. La simultaneidad de los incidentes en instalaciones atómicas de los dos países beligerantes convierte al OIEA en el último árbitro técnico de una crisis que la diplomacia ya no alcanza a contener.
Los organismos internacionales empiezan a señalar con preocupación una importante lista de posibles consecuencias a corto y mediano plazo que van más allá del aumento de los precios en alimentos y combustibles a partir del bloqueo casi total del estrecho de Ormuz. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió que los ataques contra Teherán se intensificarán a partir del domingo 22 de marzo, una señal de que el ciclo de represalias no tiene, por ahora, ningún horizonte de cierre negociado.




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