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La Ley de Reglamentación de Poderes de Investigación, bautizada «la carta fundacional de los fisgones» por el grupo de derechos cívicos Liberty de Londres, fue aprobada por el Partido Laborista gobernante en 2000 para legislar los métodos de vigilancia y recopilación de información. El propósito de la ley, también conocida como Ripa (por su sigla en inglés), era ayudar a evitar los crímenes, entre ellos el terrorismo, según el Ministerio del Interior.
Inicialmente, sólo los servicios de seguridad e inteligencia podían invocar la ley. En 2003 el Parlamento extendió los poderes a 474 concejos locales en Inglaterra, Escocia y Gales, así como a 318 órganos estatales, entre ellos 11 parques reales, la oficina postal y el inspector jefe de escuelas.
Desde entonces, las autoridades locales han estado expandiendo el uso de las disposiciones a decenas de infracciones menores.
«Ripa da demasiado poder a cualquier hijo de vecino relacionado con el gobierno», dijo.
La expansión de la ley propuesta más recientemente requiere que los proveedores de servicios de telecomunicación almacenen el texto de todos los correos electrónicos y detalles de todas las llamadas transmitidas por sus líneas.
El gobierno recibirá las opiniones del público sobre la propuesta hasta el 31 de octubre. Después, la ley será enviada al Parlamento para su consideración.
East Hampshire, en el sur de Inglaterra, aplicó la ley para atrapar a vándalos que profanaban lápidas sepulcrales. Derby, en el norte de Inglaterra, la invocó para enviar a jóvenes con equipo de grabación a las tiendas a ver si les vendían ilegalmente cigarrillos y alcohol.
«Es irónico que un país que alguna vez fue un bastión de la privacidad, en el que 'la casa de un inglés es su castillo' y en el que eliminaron los documentosde identidad nacional en 1952, ahorasea uno de los más vigilados del mundo», dijo Toby Stevens, fundador de Enterprise Privacy Group de Londres.
En agosto Paul Griffiths fue llevado a los tribunales y se le impuso una multa de 1.000 libras por permitir que su perro ensuciara el pasto frente a su casa en Bristol. Griffiths dijo que es inocente y que su mascota sólo estaba orinando cuando fue grabada por la cámara.
Brian Clements, profesor jubilado de 79 años de Plancton-on-Sea, en el sur de Inglaterra, dijo que las medidas son como «usar un mazo para romper una nuez».
«¿No le habrían encantado a la Gestapo estas camaritas?», se preguntó.




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