El pastor evangelista canceló finalmente la quema de ejemplares del Corán
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Terry Jones.
Según el hijo del pastor, "Estados Unidos es un país libre, donde todas las religiones son bienvenidas, bajo la condición de que respeten las leyes, las reglas, sin tratar de imponer las propias".
Luke opinó que "el problema es que el Islam para muchos no es solamente una religión sino también una forma de vivir, una doctrina política que quiere prevalecer sobre otras".
Los musulmanes, dijo, "quieren construir mezquitas en el lugar de nuestras iglesias, quieren quitarnos la libertad".
El hijo del pastor se quejó porque, afirmó, "en cualquier lugar del mundo pueden quemar banderas estadounidenses, o la Biblia, y no pasa nada".
En cambio, continuó, "nosotros planificamos hacer lo mismo con el Corán y miren lo que pasó".
Después de intensos días de presiones, y de idas y vueltas que ocuparon amplios espacios en los noticieros televisivos, el pastor Jones anunció finalmente la cancelación de la quema de Coranes.
De haber ocurrido, podía provocar "un grave daño" a la imagen del país y poner en peligro a los soldados en Irak y Afganistán, según advirtió el presidente Obama.
"Nosotros no vamos a quemar Coranes, ni hoy ni nunca", dijo Jones en Nueva York, adonde intenta obtener una entrevista con los líderes del centro cultural islámico donde se abrirá la mezquita de la discordia.
Jones, a quien su hija calificó de "loco", quiere convertirse en el "mediador" que logre un eventual traslado del templo islámico a otro sitio.
Antes de partir a Nueva York, el pastor Jones había recibido la llamada telefónica del ministro de Defensa, Robert Gates, quien buscó convencerlo de dejar de lado la quema de Coranes en favor de la seguridad de los soldados norteamericanos.
Pero las presiones del gobierno no cayeron del todo bien en la familia del pastor.
"No me gusta Obama, no lo voté y creo que en noviembre poca gente lo hará" en favor de los demócratas, confesó Luke.
"La verdad -continuó- es que la mayor parte de los estadounidenses no quiere la mezquita del Ground Zero, nos sentiremos realmente satisfechos cuando la muevan de allí".
Luke rechazó con firmeza la acusación de que el llamado a quemar Coranes fue una movida publicitaria para aumentar los ingresos de la pequeña iglesia evangelista, que cuenta con menos de medio centenar de feligreses.
"Si uno apunta a hacer dinero, entonces busca el consenso -argumentó-, y, francamente, nosotros hicimos exactamente lo contrario, apenas si vendimos algunas camisetas a 10 dólares cada una, lo que no me parece un gran negocio".
Y sobre la posibilidad de una futura carrera política para su padre, Luke lo excluyó categóricamente: "no, él es un pastor a quien solamente le interesa el bien de su iglesia".




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