27 de enero 2005 - 00:00

El Pentágono apela al "robot soldado"

Nueva York - No sangra, no sufre, nunca podrá desertar. Mide poco más de un metro, avanza con ruedas de oruga y viaja cargado con fusiles M249, capaces de disparar 750 balas por minuto y de agujerear una moneda a 2 kilómetros de distancia. La revista «Time» lo acaba de proclamar como uno de los «asombrosos inventos del año», y el Pentágono está ya listo para usar todo su poder mortífero en Irak. Es el primer robot soldado.

La ciencia ficción ya está aquí. Dos millones de dólares y 6 meses han bastado para hacerlo realidad, y ya están preparadas las 18 primeras unidades para hacer frente a la insurgencia en Irak a partir de marzo. Los robots asesinos están equipados con potentísimas armas semiautomáticas que pueden ser disparadas por los soldados a más de un kilómetro de distancia con la seguridad que da estar lejos del fuego enemigo.

El SWORDS (Sistema de Observación, Detección y Reconocimiento de Armas Especiales, en sus siglas en inglés) avanza con la ayuda de cuatro cámaras que hacen las veces de ojos, más un dispositivo de visión nocturna y lentes de precisión que le permiten ser mucho más certero que el más experto tirador entre los soldados humanos. Se mueve a 7 kilómetros por hora, puede trepar por montañas y subir escaleras, y tiene una autonomía letal de cuatro horas gracias a unas baterías de litio.

«El robot dispara sólo cuando el operador humano aprieta el gatillo después de haber identificado un objetivo», precisó Bob Quinn, director general de Talon Robots for Foster-Miller, la compañía que fabrica los SWORDS, durante la reciente presentación del invento por los desmontes de Englewood Cliffs, Nueva Jersey. «Se trata de un arma como cualquier otra», dijo Quinn, quitándole carga mortífera al robot. «La única peculiaridad es que viaja a una notable distancia del soldado que dispara. Como decía el otro día un marine: 'El SWORDS es la capa que me hace invisible'.»

En otra demostración similar, esta vez en Orlando, Florida, el sargento Santiago Tordillos tuvo que hacer frente a la fatídica pregunta del corresponsal militar de «Army News»: «¿Llegará un día en que los robots suplanten a los humanos en primera línea de fuego?». «No, siempre habrá soldados sobre el terreno», respondió el sargento Tordillos. «Habrá, como mucho, una mezcla, pero siempre estarán ahí los soldados.»

Aunque la robótica y la tecnología militar llevan ya años caminando de la mano, lo cierto es que el Pentágono sólo había usado hasta ahora robots en labores defensivas o de retaguardia. El pariente cercano del SWORDS no es otro que el popular EOD, el mecanismo teledirigido para desactivar explosivos.

La idea de fabricar un robot ofensivo les vino a los ingenieros de Foster-Miller gracias al contacto con los propios soldados en Irak: «Nos encanta el EOD, ¿pero por qué no le ponemos unas cuantas armas encima?». La sugerencia caló en la mente de Bob Quinn y de los ingenieros de Foster-Miller.

La plataforma del SWORDS es prácticamentela misma que la de su pariente defensivo, pero los brazos mecánicos para desactivar explosivos han sido sustituidos por un poderoso arsenal de armas semiautomáticas y objetivos de cámaras que apuntan desafiantes a todo lo que se interponga en su camino. «No es esencialmente un nuevo invento, sino la combinación de tecnologías que ya existían», precisó el sargento Tordillos.

El SWORDS puede disparar indistintamentecon fusiles de asalto M16, M240 y M249. Gracias a sus ojos y a todos los instrumentos de precisión, es capaz de perforar objetivos a más de 2 kilómetros de distancia
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La siguiente generación gesta ya en la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa: robots lanzados en paracaídas, robots capaces de trepar paredes, robots que se mueven con total autonomía y pueden «tomar» decisiones a vida o muerte por sí mismos...

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