2 de junio 2003 - 00:00

El plan Hambre Cero de Lula dominó inicio de cumbre del G-8

Evian, Francia (ASN, Reuters, EFE, DPA, AFP) - A falta de consensos entre los líderes del G-8 y la incertidumbre económica, Luiz Inácio Lula Da Silva ocupó el centro de la escena en el primer día de la cumbre de Evian, que congrega a los jefes de los países más industrializados del planeta, más, sólo por ayer, un grupo de 12 países subdesarrollados.

Lula logró imponer en la agenda su plan de Hambre Cero a nivel mundial, fue el más aplaudido por los habitantes de esta ciudad balnearia al pie de los Alpes y llamó a los países pobres a incrementar el diálogo sur-sur. Y ello no en una cumbre del Movimiento No Alineados, sino en la de su contrario, la del G-8: Francia, Estados Unidos, Italia, Canadá, Japón, Rusia y Reino Unido.

«No hay marcha atrás posible», afirmó Lula y añadió que el año próximo, durante la presidencia de EE.UU. de los siete más ricos y Rusia (G-8), «difícilmente se hará una reunión en la que no se invite a los países que estaban presentes hoy».

El arma principal de Lula fue la presentación del proyecto para crear un fondo internacional contra el hambre, que no sea sólo un mecanismo de urgencia, sino que comprenda «reformas estructurales».

El presidente francés, Jacques Chirac, se mostró receptivo a la idea de un fondo contra el hambre, y explicó que «el problema es encontrar la buena técnica» para financiarlo.

Tras descartar el recurso a un gravamen sobre las transacciones financieras -lo que se conoce como «tasa Tobin»por tratarse de un debate «contaminado», Chirac dijo que «no estaría injustificado» establecer un impuesto sobre el comercio de armamento, como sugiere Lula.
«Hay un comercio considerable de armas individuales que alimentan la inquietud de todos», afirmó el presidente francés, que dijo ser «muy favorable» al examen de una tasación de esa naturaleza.

Lula explicó que éste fue «un encuentro que puede marcar una nueva relación entre países ricos y países en vías de desarrollo», ya que los representantes de estos últimos pudieron «exponer los problemas que tenemos y las soluciones que ofrecemos».

•Locuacidad

En tren de pedir, Lula fue locuaz: «No tengo duda de que Brasil merece ser miembro permanente» del Consejo de Seguridad de la ONU, y añadió que va a trabajar para que Latinoamérica tenga mayor presencia, porque merece incluso más de un asiento permanente, al referirse a las aspiraciones mexicanas.

Once líderes de países en desarrollo, entre los que estaban Brasil, México, China, India, Argelia, Nigeria, Sudáfrica, Marruecos, Senegal, México, Brasil, China, Arabia Saudita, Malasia e India.

La ofensiva de Lula lo llevó a decir que no imagina otras cumbres del G-8 sin la presencia de los países pobres.

No obstante, el presidente brasileño insistió en que los países en desarrollo «no debemos esperar a ser invitados. Tenemos que empezar a hacer nuestras reuniones y nuestras políticas», en una proclamación de multilateralismo. «Tenemos muchos puntos en común y reforzar nuestras relaciones sería bueno para todos», añadió.

Al comentar el encuentro con su homólogo ruso,
Vladimir Putin -a quien invitó a visitar Brasil y de quien dijo haber quedado «impresionado»-, explicó que, aparte de las relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea, «hay un mundo más grande», y recordó que los intercambios comerciales de su país con China superan a los que tiene con EE.UU.

Lula dijo que en su entrevista con el presidente de la Comisión Europea,
Romano Prodi, abordaron el proceso de reforma de la Política Agraria Común y de su dispositivo de subvenciones contra las que lucha, y reafirmó su oposición «para que las relaciones comerciales sean más democráticas» a escala internacional. Las negociaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre reducción de ayudas agrícolas, y que constituyen el principal punto de bloqueo de la ronda de Doha «tienen que avanzar», subrayó el jefe del Estado brasileño, aunque reconoció que «no es un asunto fácil».

Lula mantuvo en Evian una conversación informal con el presidente estadounidense,
George W. Bush, en la que precisó que había tratado sólo de la agenda del encuentro que ambos mantendrán en Washington el próximo día 20.

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