Jerusalén - La «confrontación total». Nada menos que con esto amenazan a Yasser Arafat las facciones palestinas más radicales si éste no libera al líder de una de ellas, el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP). Lo han dicho sus dirigentes, reunidos el miércoles en Damasco. Ahmed Saadat, secretario general del FPLP, fue detenido el martes por la policía palestina. La operación no debió ser difícil: por extraño que parezca, Saadat participaba en ese momento en una reunión con altos responsables de esa misma policía. Y es que el arresto de Saadat tiene más que ver con la diplomacia que con la seguridad.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Su detención era una condición impuesta por el primer ministro israelí, Ariel Sharon, para permitir a Arafat abandonar su encierro en Ramallah, donde el líder palestino lleva confinado desde antes de Navidad.
Es eso lo que encuentran intolerable los grupos radicales palestinos, que ven en ello una inaceptable concesión de Arafat a Israel y a los Estados Unidos.
El miércoles, algunos cientos de manifestantes del FPLP intentaron abrirse paso hasta la involuntaria residencia permanente del rais en Ramallah para hacérselo saber, pero la policía logró mantenerlos a raya. Hubo protestas similares en Nablus y en Belén, donde el izquierdista FPLP cuenta con muchos partidarios, sobre todo entre la comunidad cristiana palestina. Concesión o no, a Arafat no parece haberle servido de mucho. El gobierno israelí no cree que el arresto de Saadat sea «serio» y, en todo caso, ha puesto otras condiciones para levantar el castigo a Arafat.
Sharon volvió a reiterarlas el miércoles: quiere la detención de tres personas más, sospechosas de haber participado en el atentado que costó la vida al ministro israelí de Turismo, Rejavam Zeevi, ocurrido el pasado 17 de octubre.
•Acuerdos
No obstante, la probabilidad de que la situación desemboque en un conflicto interno palestino grave parece pequeña por el momento. En el pasado reciente, conflictos similares han conducido a acuerdos entre la Autoridad Palestina y los grupos armados, unidos mal que bien por la propia presión de la Intifada.
De hecho, Arafat continuaba en su línea de intentar satisfacer las exigencias israelíes con cuentagotas cuando su policía llevó a cabo otra detención significativa: la de un miembro de Al Fatah al que se acusa de participar en el asesinato de un colono israelí, el martes en Belén. El colono era una de las cuatro víctimas mortales de la oleada de represalias palestinas desatadas tras la muerte en el atentado de un dirigente de Al Fatah el lunes pasado en Tulkarem. La última de esas muertes se produjo ayer. Se trató de un ciudadano palestino cuyo coche fue acribillado cerca de Yenin (Cisjordania) por desconocidos.
Dejá tu comentario