13 de agosto 2008 - 00:00

Emblema de la coima tendrá protección como "monumento"

El edificiodel comitéporteño dela UCR nopodrá serdemolidoni reformado.Lallamada«casaeléctrica»recibióprotecciónpatrimoniala través deun decretode MauricioMacri.
El edificio del comité porteño de la UCR no podrá ser demolido ni reformado. La llamada «casa eléctrica» recibió protección patrimonial a través de un decreto de Mauricio Macri.
Mauricio Macri decidió proteger de la piqueta a un edificio emblemático de la Ciudad de Buenos Aires, la sede del Comité Capital del radicalismo porteño, recordado en las páginas de la historia como «la casa eléctrica». Con un decreto que determina la « protección estructural», evita la demolición o reforma del inmueble y lo incorpora a los bienes patrimoniales porteños.

Acotado a preservar la obra de arquitectos como Martín Noel y Manuel Escasany, el jefe de Gobierno seguramente no reparó en ese pasado, que relata que el edificio de la calle Tucumán 1660, en la Capital Federal, fue construido con los fondos de sobornos a concejales para la renovación de los contratos a la compañía de luz CHADE, por 40 años.

En el presente, curiosamente los radicales porteños son inexistentes: ya no queda bloque UCR en la Legislatura local y sólo sobrevive una diputada nacional representando al distrito en el Congreso.

Será que los funcionarios del macrismo temen que tanta desventura pudiera llevar a la UCR porteña a terminar como el PJ del distrito, rematando sus instalaciones a falta de fondos militantes, que se emitió el decreto protector.

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    El estilo art déco del edificio se lo dio Noel, un profesional que estudió en París y, entre otras obras que realizó en Buenos Aires, figura el diseño de las estaciones del subterráneo de Constitución a Retiro. Ahora, para mantener el inmueble, el titular del radicalismo porteño, Carlos Más Vélez, hace una vaquita mes a mes, para juntar poco más de $ 20.000, de los cuales unos $ 6.000 le llegan de un cheque de la Legislatura porteña. Se trata del aporte de empleados de esa casa que ya conforman la planta permanente y a quienes se les descuenta una cuota partidaria. El resto son aportes individuales de unos cincuenta afiliados, como Chiche Canata, Atilio Alterini, Jesús Rodríguez, Marcelo Stubrin y la única diputada nacional UCR de la Ciudad, Silvana Giudice, quien también dedica parte de sus ingresos.

    El último radical que cerró la bancada UCR en la Capital Federal se despidió de la banca con la propuesta de honrar la semana gastronómica del cerdo como de interés de la Ciudad. Actualmente, hay radicales en el macrismo, en la Coalición Cívica y el Frente para la Victoria, pero ninguno participa ya de los plenarios quincenales.

    El caso de la construcción es otra historia, considerada parte de los hechos que adjudicaron a la década del 30 el mote de «infame». Fue en 1936, cuando tuvo lugar la prórroga de los contratos de electricidad a favor de la firma Sofina, luego conocido como el « negociado de la CHADE (Compañía Hispano Argentina de Electricidad)». Lo aprobó un Concejo Deliberante donde se imponía el radicalismo. «Es el primer caso de un partido que se corrompe desde la oposición», dijo por entonces el presidente Agustín P. Justo. No previó la banelco del Senado. Más tarde, un informe demostró la existencia de sobornos para los concejales de la UCR que habían votado a favor de extender la concesión de la CHADE, por 40 años. Se denunció en ese momento que los fondos fueron al partido radical para construir la sede del comité porteño, al que se le terminó llamando por eso «la casa eléctrica», inaugurada en 1940, cuatro años antes de que comenzara la investigación sobre los sobornos.

    Para el Gobierno porteño, «el inmueble posee valor urbanístico», entre otras cuestiones por «su carácter, claramente institucional» ya que «se encuentra dentro del radio donde se localiza la mayoría de los edificios nacionales y locales pertenecientes a los poderes políticos».
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