La empresa estadounidense Colonial Pipeline, que debió cerrar este fin de semana su inmensa red de oleoductos en Estados Unidos a causa de un ciberataque, señaló que continúa reabriendo sus líneas de distribución "por etapas" y dijo que la situación es "fluctuante".
Oleoducto de Colonial Pipeline: reabren distribución e identifican a los hackers
El gobierno trabaja junto al principal distribuidor de combustibles del país para reactivar el suministro a la Costa Este. Se teme desabastecimiento y alza de precios.
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Colonial Pipeline es la mayor distribuidora de combustible de Estados Unidos.
"Las medidas adoptadas por el gobierno federal para dar una exención temporal a las horas de servicios de los transportistas y conductores que transportan productos refinados (...) deberían ayudar a atenuar las perturbaciones de aprovisionamiento", añadió la firma en un comunicado.
Ya el domingo Colonial Pipeline había comenzado a reabrir una pequeña parte de sus líneas de distribución entre los terminales.
El ataque del viernes pasado contra Colonial Pipeline, uno de los incidentes de pagos de rescate digital más graves jamás reportados, causó conmoción en toda la industria.
El cierre resultante del oleoducto interrumpió el suministro de combustible en el este de Estados Unidos, provocó restricciones aisladas de ventas en estaciones minoristas y llevó los precios de referencia de la nafta a un máximo de tres años.
Por otra parte el Buró Federal de Investigaciones (FBI) identificó a DarkSide como el grupo que produjo el "ransomware" utilizado en el ataque, esto es, un programa que aprovecha agujeros de seguridad para cifrar los sistemas informáticos y exigir un pago a cambio de desbloquearlos.
"El FBI confirma que el 'ransomware' de DarkSide es responsable de comprometer las redes de Colonial Pipeline. Seguimos trabajando con la empresa y nuestros socios gubernamentales en la investigación", señaló en un comunicado.
Colonial Pipeline, que envía combustible desde la costa del Golfo de Texas a la costa este estadounidense a través de 8.850 kilómetros de oleoductos, atendiendo a 50 millones de consumidores, anunció el 7 de mayo haber sido "víctima de un ataque de ciberseguridad".
Si bien "la situación sigue siendo fluctuante y continúa evolucionando", Colonial Pipeline tiene el objetivo de "restaurar sustancialmente el servicio operativo para el final de la semana", dijo la empresa en un comunicado.
"No hay escasez de suministros", aseguró este lunes la asesora de Seguridad Interior de Biden, Elizabeth Sherwood-Randall, en una conferencia de prensa en la Casa Blanca.
El precio del petróleo crudo que cotiza en Nueva York no se vio particularmente afectado: subía un 0,14% sobre las 17H00 GMT, a 65 dólares.
Aunque los hackers rusos a menudo trabajan por cuenta propia para el Kremlin, los primeros indicios sugieren que se trataba de un plan criminal, no un ataque de un estado-nación, dijeron las fuentes, reportó NBC News.
Pero el hecho de que Colonial Pipeline tuviera que cerrar el gasoducto más grande de Estados Unidos subraya cuán vulnerable es la infraestructura cibernética estadounidense para los criminales y adversarios nacionales, como Rusia, China e Irán, dicen los expertos.
El oleoducto afectado abastece el 45% de combustible de la Costa Este de Estados Unidos y va desde Texas a New Jersey.
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