En 6 días, periodistas irían presos por no revelar fuentes
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Mientras, la revista «Time» recibió una orden judicial para que entregue los apuntes de las entrevistas que realizó Cooper en relación con los reportajes sobre la agente Plume. La revista no decidió qué hará, y Cooper reconoció que su empleador, como corporación, tiene «distintas obligaciones» que las de un ciudadano privado.
La agente cuya identidad se reveló en julio de 2003 es Valerie Plane, y el primero en informar sobre el tema fue el destacado columnista conservador Bob Novak, que lo había hecho tres días antes que Cooper. Sin embargo, Novak no fue perseguido por la Justicia. Miller hizo entrevistas sobre el tema y Cooper escribió que «unos agentes federales» habían sido el origen de la información.
Algunos medios dieron a conocer la sospecha de que la identidad de Plane había sido divulgada por la Casa Blanca, en represalia porque su marido, el ex diplomático Jospeh Wilson, reveló públicamente algunas falsedades de la tesis oficial sobre cómo Saddam Hussein había comprado uranio enriquecido en Africa. Bajo presión de la opinión pública y los medios de comunicación, el presidenteestadounidense, George W. Bush, ordenó en diciembre de 2003 una investigación sobre la fuga en la CIA y nombró al fiscal en Chicago, Patrick Fitzgerald, como asesor especial.
El caso podría tener importantes consecuencias para el futuro de la profesión, ya que los magistrados decidieron que la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense que garantiza la libertad de información, no protege a los periodistas que investiguen sobre una pesquisa criminal.



