En África, el Papa acusó a las multinacionales de apropiarse de los recursos del continente
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Benedicto XVI, en su visita al continente.
El Vaticano subraya en el texto que algunos dirigentes políticos son insensibles hacia las necesidades del pueblo sólo persiguen intereses personales despreciando el bien común, "pierden el sentido democrático, elaboran políticas sectarias, clientelistas, etnocentristas e incitan a la división para poder reinar".
En algunos países, subraya, el partido en el poder tiende a identificarse con el estado.
Tras resaltar que en África falta un mercado interno que podría crear un ambiente económico favorable, destaca el paro laboral en las ciudades, la degradación social, la alta tasa de criminalidad y la cada vez más amplia separación entre ricos y pobres.
Sobre la presencia de las multinacionales, el Vaticano señala que éstas "continúan a invadir gradualmente el continente para apropiarse de sus recursos naturales".
"Aplastando a las compañías locales, compran miles de hectáreas expropiando a las poblaciones de sus tierras con la complicidad de dirigentes africanos. Además, dañan el ambiente y arruinan la naturaleza, que inspira nuestra paz y nuestro bienestar y con la que las poblaciones viven en armonía", señala el texto.
El documento también trata sobre la familia y señala la lucha "contra comportamientos que están en contradicción con el plan divino sobre la misma, como por ejemplo la homosexualidad, la prostitución y el aborto".
Añade que el "relajamiento moral", la corrupción y el materialismo destruyen al matrimonio "auténtico" y la noción de la familia "sana", por lo que hacen falta políticas de ayuda a la institución básica de la sociedad.
Sobre las mujeres, numerosas iglesias africanas señalan que la dignidad de la fémina debe ser "promovida" tanto dentro de la Iglesia como en la sociedad.
A este respecto añade que hay que "vigilar" la brujería de la cultura africana, "que destroza la sociedad de los pueblos y de las ciudades y en nombre de una cultura o tradición la mujer es la víctima en materias de herencias y de ritos tradicionales de viudedad, mutilación sexual, matrimonio forzado o poligamia".
En un continente donde uno de cada tres africanos es musulmán, el texto habla de la necesidad de diálogo con el islam y tras señalar que en algunos lugares la convivencia es buena, en otros la "desconfianza" de ambas parte impide un diálogo sereno.
"La intolerancia, además, de ciertos grupos islámicos genera hostilidad y alimenta prejuicios. No ayudan las posiciones doctrinales de algunas corrientes sobre la Yihad", precisa el texto.
Resalta el diálogo ecuménico y sobre las religiones tradicionales africanas aboga por tomar los "elementos buenos y nobles" que el cristianismo puede adoptar, "purificando lo incompatible con el Evangelio, a fin de forjar una cultura de reconciliación, justicia y paz".
El texto también habla del sida y en la misma línea expresada por el Papa propone programas de formación para luchar con esta enfermedad cuyo virus afecta a 27 millones de africanos.




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