24 de junio 2005 - 00:00

En Brasil izquierda complica

La jefa de gabinete de Brasil, Dilma Rousseff.
La jefa de gabinete de Brasil, Dilma Rousseff.
Brasilia (AFP, ANSA, diarios locales) - A tono con las críticas que en el pasado formulaba su antecesor, José Dirceu, la flamante ministra jefa de la Casa Civil (jefa de gabinete), Dilma Rousseff, se declaró ayer contraria a que Brasil aumente el superávit fiscal primario y abogó por una agenda económica «menos árida».

En un hecho que, al calor de la crisis que sufre el gobierno, restaura las peleas públicas por la política económica en el gabinete de Luiz Inácio Lula da Silva, el principal aludido por dichas declaraciones, el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, salió a ratificar su línea ortodoxa.

Según dijo Rousseff al diario «O Globo» en su edición de ayer, «un superávit mayor, a mi modo de ver, es innecesario, limitante».

• Compromiso

«La meta de superávit fiscal (primario) establecida tiene que cumplirse. Pero el presupuesto aprobado debe ser ejecutado», sostuvo la ministra.

Lula y Palocci se comprometieron a realizar un superávit fiscal primario (antes del pago de intereses de la deuda) equivalente a 4,25% del PBI durante los cuatro años de su mandato (2003-2006). Sin embargo, el año pasado el superávit primario llegó a 4,61% del PBI, logrado de facto mediante la subejecución de partidas presupuestarias.

Pese a dicho ahorro, en 2004 hubo un déficit nominal (despuésdel pago de los intereses) de 2,7% del PBI. Ante esto, sectores ortodoxos plantearon en las últimas semanas la idea de aumentar el ajuste para alcanzar un déficit cero e inspirar seguridad en los mercados. Además, dijeron, sería un arma adicional en la lucha contra la inflación que permitiría frenar los sucesivos aumentos de la tasa básica de interés, Selic, ubicada hoy en un muy elevado 19,75% anual.

En otra entrevista, brindada a la cadena de TV Globo News,
Rousseff elogió a Palocci por haber llevado al gobierno a «absorber la estabilidad económica como un valor fundamental». Sin embargo, le advirtió que ya es hora de crear «una agenda menos árida».

• Reacción

«Creo que estamos en una época en que la agenda va a tener que empezar a ser menos árida, para ir más allá de la estabilidad; tenemos que discutir ahora cómo crecer con tasas sustentables, aunque obviamente no de forma populista», explicó.

La reacción del ministro de Hacienda, fortalecido en el gabinete tras la salida del influyente Dirceu por acusaciones de corrupción, no se hizo esperar
.

«Nunca podremos adoptar en el campo económico medidas que resuelvan dificultades en otros campos. Eso no funciona. Los problemas políticos se resuelven en el campo político. Debemos perseverar en el camino que adoptamos», dijo.

Con respecto a las declaraciones de Rousseff, una ex guerrillera que hasta la semana pasada ocupaba la cartera de Minas y Energía,
Palocci matizó afirmando que los dos trabajaban «con ángulos diferentes de visión» pero que eso «no significa un conflicto».

En tanto, varios movimientos sociales tradicionalmente aliados al gubernamental Partido de los Trabajadores -como la central sindical CUT y el Movimiento de los Sin Tierra (MST)entregaron el miércoles una carta a Lula, en la que le expresan su apoyo ante la crisis pero le piden «cambios en la política económica, priorizando las necesidades del pueblo». También hubo voces que pidieron flexibilizar la política de rigor fiscal para superar la crisis política.

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