15 de agosto 2005 - 00:00

En retirada

El ejército de Israel cerró ayer los accesos a la Franja de Gaza e inició así el plan de Ariel Sharon de desocupación de ese territorio palestino. El primer ministro israelí da este paso aun en contra de parte de su electorado. Queda esperar que las autoridades palestinas controlen el terrorismo. El proceso no será fácil. Anoche mismo hubo serios incidentes.

En retirada
Colonia de Neve Dekalim y Gaza (ANSA, EFE, AFP, Reuters) - El ejército israelí cerró los accesos a los asentamientos judíos en la Franja de Gaza en el minuto cero de hoy, dando inicio a la operación de evacuación bajo la cual los colonos tendrán hasta el miércoles para abandonar sus casas o ser removidos por soldados, tras 38 años de ocupación.

Los avisos de desalojo a los 8.500 colonos de los 21 asentamientos en Gaza y cuatro de los 120 en Cisjordania entraron en efecto fijando la cuenta regresiva de 48 horas de gracia para la salida. Soldados cerraron el cruce límite de Kissufim, la única entrada activa a Gaza desde que Israel impuso un cierre militar parcial en el territorio hace algunas semanas, para prevenir que derechistas se infiltraran e intentaran ayudar a los colonos a resistir la evacuación.

«Deténgase. La entrada a la Franja de Gaza y la presencia ahí está prohibida por ley. 15 de agosto 2005»,
decía uno de los carteles militares publicados en la entrada de Kissufim.

Horas después, una caravana del ejército israelí entró a Gaza, compuesta por unos 50 vehículos, incluyendo camionetas, ambulancias y buses con policías y soldados.

Cientos de colonos judíos acordaron una compensación estatal para dejar el territorio ocupado antes de la fecha límite del 17 de agosto, pero el ejército dijo que unos 5.000 opositores a la retirada ingresaron disimuladamente a los asentamientos para ayudar a la resistencia.
«Nosotros, definitivamente, no haremos esto fácil para los que vienen a expulsarnos», dijo el presidente del consejo de asentamientos de Gaza, Avner Shimoni. Bajo la consigna « judíos no expulsan a judíos», líderes de los colonos sostuvieron una emotiva campaña pública contra el plan de «desconexión» del primer ministro Ariel Sharon, que dio un giro estratégico a su gobierno con este plan.

• Esperanza

Los palestinos, que buscan formar un Estado en Gaza y Cisjordania, ven una luz de esperanza en la retirada de Israel de tierras ocupadas tras la Guerra de los Seis Días de 1967.

Sin embargo, aún queda pendiente el destino de la mayoría de los asentamientos en Cisjordania en donde más de 230.000 colonos (algunos cifran el número en varios miles más) viven en medio de 2,4 millones de palestinos.


Los soldados planean tocar la puerta de cada uno de los hogares de colonos judíos en Gaza desde hoy para decirles, en una operación llamada por el ejército «mano hermana», que tienen 48 horas para evacuar sus casas antes de que sean removidos por la fuerza. «Estimamos que no más de 50 por ciento de los residentes en Gush Katif y (las otras áreas de asentamientos) en la Franja de Gaza permanecerá más allá del 16 (de agosto)», dijo el brigadier general Guy Tzur, quien supervisa el clausurado cruce de Kissufim.

• Controversia

La Corte Internacional ve los asentamientos judíos en la Franja de Gaza y Cisjordania, territorios ocupados en los que viven 3,8 millones de palestinos, como ilegales. Israel refutaba esa consideración por cuestiones de seguridad, y muchos colonos reclaman derechos bíblicos sobre esos territorios. Si los colonos no se retiran voluntariamente, fuerzas de seguridad los evacuarán a partir del 17 de agosto antes de que maquinaria pesada destroce sus propiedades.

Por medio de un acuerdo con Israel, 7.500 hombres de seguridad palestinos se desplegaron en las cercanías de los asentamientos formando un cordón para evitar posibles disturbios durante la evacuación. Una reunión entre autoridades de defensa israelíes y palestinos no arrojó resultados positivos, indicaron las fuentes.

El jefe de Estado Mayor del ejército israelí, general
Dan Halutz, en una reunión con oficiales al mando de las tropas que serán desplegadas en la Franja de Gaza, dijo que la misión que se preparan a cumplir «no es una guerra». «Mañana iremos casa por casa (de los colonos) y en lo posible los miraremos a los ojos. Debemos ayudarlos», subrayó el militar.

La radio militar israelí informó que unos 4.000 israelíes que apoyan a los colonos se infiltraron ilegalmente en los asentamientos de la Franja de Gaza en las últimas semanas. El gobierno teme que entre los intrusos haya militantes de extrema derecha, opositores al retiro, capaces de cometer atentados.

Por otra parte, la organización Saraya al-Quds, parte de la organización extremista palestinaYihad, inició anoche una «celebración del triunfo», dando rienda suelta a la peculiar explicación de que el retiro de Gaza obedece a sus aberrantes atentados terroristas.

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