28 de enero 2004 - 00:00

Escándalo en Cataluña complica a socialistas

Barcelona (EFE, El Mundo) - Los contactos con ETA del «número dos» del gobierno regional de Cataluña, Josep Lluís Carod-Rovira, provocaron ayer su salida del cargo y un terremoto político en esa región, apenas un mes después de la formación del Ejecutivo autonómico. Además, el desenlace de la crisis supone un serio revés para el Partido Socialista a poco más de un mes y medio de los comicios legislativos, algo que fortalece las posibilidades del Partido Popular de permanecer en el poder.

Tras la confirmación del propio Carod-Rovira de que se había reunido recientemente con dirigentes de la banda terrorista, el presidente del Ejecutivo de Cataluña, el socialista Pasqual Maragall, informó que aceptaba la renuncia presentada por el líder independentista catalán.

En su primera compare-cencia ante los medios tras estallar esta crisis institucional, Maragall justificó su decisión en que Carod-Rovira «ha cometido de buena fe un error muy grave» que «perjudica el crédito del gobierno» regional, por lo que su salida del segundo puesto del gabinete es la única forma de que éste «recupere la credibilidad».

• Planes

Carod-Rovira seguirá en el Ejecutivo como consejero sin cartera, según anunció Maragall, quien destacó su trayectoria democrática y subrayó que sin él no habría sido posible el gobierno tripartito entre socialistas, la independentista Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), a la que pertenece Carod Rovira, y la coalición izquierdista Iniciativa Por Cataluña-Los Verdes (ICV) tras los comicios catalanes de noviembre.

De hecho, Maragall indicó que este «incidente», como calificó el encuentro con ETA, no afectará al proyecto de ese gabinete, que mañana volverá a reunirse para «formalizar» la renuncia de su hasta ahora «número dos».

Pero los planes de Carod-Rovira son otros y, en una comparecencia posterior a la de Maragall, declaró que acepta el cese de sus funciones y anunció que será cabeza de lista por Barcelona de su partido a las elecciones generales españolas del próximo 14 de marzo para «someterse al refrendo de las urnas». Por ello, sólo podrá ser consejero sin cartera hasta que se formalice oficialmente su candidatura al Congreso (Cámara baja del Parlamento español) entre el 4 y el 9 de febrero. Ante la invitación de Maragall para que pida excusas al gobierno «como institución», al Parlamento y todas las fuerzas democráticas, Carod-Rovira dijo: «No reniego, ni renuncio ni pido perdón por mis convicciones, porque creo en la paz y el diálogo, y no hay otra vía para resolver los problemas políticos que hablar, ya que hablando la gente se entiende y yo no quiero más víctimas ni atentados de ETA».

El presidente del gobierno español,
José María Aznar, quien el mismo lunes pidió la salida inmediata de Carod-Rovira del gabinete regional, aseguró ayer, sin referirse directamente a la crisis catalana, que «ninguna irresponsabilidad, ninguna frivolidad y ningún oportunismo» abrirán «brecha» alguna en la decisión del Ejecutivo de derrotar al terrorismo de ETA con todos los instrumentos del Estado de Derecho.

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