Escándalo diplomático por filtraciones: Zapatero fue considerado un problema para la política exterior norteamericana
-
Bill Gates declarará ante el Congreso de EEUU por su vínculo con Jeffrey Epstein
-
Irán celebró una "gran victoria" tras el alto al fuego con EEUU y avisó: "Tenemos la mano en el gatillo"
Desde el inicio de su mandato, al líder socialista los estadounidenses lo consideran un problema para algunas de sus líneas en política exterior y lo definen, según "El País", como "un político cortoplacista que supedita los intereses comunes al cálculo electoral". Ningún político español despierta entusiasmo en los informes salvo el rey Juan Carlos.
En tanto, los cables del Departamento de Estado norteamericano filtrados por Wikileaks demuestran presiones ejercidas por la Embajada estadounidense en Madrid sobre jueces, ministros y empresarios españoles.
Los informes enviados a Washington desde la legación estadounidense en la capital española "reproducen conversaciones que los interlocutores españoles no esperaban ver difundidas y cuyo contenido les deja en zonas éticamente fronterizas o comprometidas ante la opinión pública", indica "El País", que avanza que en los próximos días irá dando a conocer esos cables.
Entre esas conversaciones las hay con el rey Juan Carlos, Zapatero, los ex presidentes del Ejecutivo José María Aznar y Felipe González, así como con ministros, jueces, fiscales, empresarios y representantes de las más altas instituciones del Estado español.
Los documentos revelan además presiones recibidas por ministros españoles por parte de los sucesivos embajadores estadounidenses en Madrid, sobre todo por parte de Eduardo Aguirre, de origen cubano.
Y también presiones a miembros de la Justicia. Así, según revela "El País", un secretario de Estado español llega a advertir a su interlocutor estadounidense de que España cumple los procesos judiciales con garantías y transparencia, cuando por parte norteamericana se le sondea para lograr una extradición rápida de un traficante de armas.
Por otro lado, el periódico Le Monde informa que el jefe de Estado francés, Nicolas Sarkozy, es "el presidente más pro norteamericano desde la Segunda Guerra Mundial", según algunos telegramas de la embajada norteamericana.
Según la documentación "la embajada norteamericana siguió, no sin cierta fascinación, el ascenso político de Nicolas Sarkozy; cómo Sarkozy y sus consejeros criticaban la política de Jacques frente a los norteamericanos; cómo Sarkozy fue a Washington "a expresar su admiración por George Bush contra la opinión del entonces presidente francés; cómo los norteamericanos recibieron con evidente entusiasmo, aunque fuera un novicio en política exterior, la elección del "presidente más pro norteamericano desde la Segunda Guerra Mundial".
Según Le Monde, desde mayo de 2007 el Departamento de Estado sigue con atención "extremadamente sostenida" todo lo que hace o dice el presidente francés, aunque Estados Unidos considera que Sarkozy se volvió "susceptible y autoritario".
En tanto, los documentos afirman que las fuerzas de seguridad brasileñas "cooperaron estrechamente" con la inteligencia norteamericana en operaciones antiterrorismo en territorio de Brasil. El gobierno brasileño siempre lo había negado.
"La policía federal (brasileña) y los servicios secretos (Abin) arrestarán a sospechosos de terrorismo pero se los acusará de otros delitos para evitar llamar la atención de los medios y de los altos niveles del gobierno", se lee en un despacho de enero de 2008 firmado por el embajador norteamericano, Clifford Sobel.
En otro documento, de diciembre de 2009, la vice embajadora norteamericana Lisa Kubiske subraya que hay "dos planos" en la actividad antiterrorismo en Brasil: "Políticamente, se sigue negando la presencia de una amenaza terrorista, mientras la inteligencia coopera para contrastar el peligro".
Kubiske refiere luego que las fuerzas de seguridad anunciaron a las autoridades políticas que un sospechoso detenido en abril de 2009 en Sao Paulo estaba en efecto vinculado con Al Qaeda.
"En octubre (de 2009) el ministerio de Exteriores admitió por primera vez que los terroristas podrían estar interesados en Brasil en vista de las Olimpíadas de Río de 2016", pero que otros ministros del gobierno "no creen en esta amenaza".
Las revelaciones de Wikileaks podrían dañar también las relaciones entre Estados Unidos y Sudáfrica, al revelar la vehemencia con la que el ex presidente sudafricano Nelson Mandela rechazó la guerra de Irak.
Mandela llegó a decir que el ex presidente estadounidense George W. Bush no podía "pensar correctamente", según un documento estadounidense, parte de los más de 250.000 informes secretos obtenidos y filtrados por la web a partir de la noche del domingo, publicado por el diario "Indpendent".
Según los documentos, el entonces presidente estadounidense no tomó además en serio la oposición de la ONU a la guerra porque el secretario general de entonces, Kofi Anan, era negro.
El ex primer ministro británico Tony Blair tampoco sale bien parado de los comentarios de Mandela, que lo considera "el ministro de Exteriores de Bush".
La portavoz de la embajada estadounidense en Pretoria, Elizabeth Trudeau, informó a la cúpula de Sudáfrica que en las revelaciones se encontrarían también críticas estadounidenses a Mandela, según el diario.
La ministra de Exteriores sudafricana, Maite Nkoana-Mashabane, aparece además calificando al presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, como un "viejo loco".
El ex embajador estadounidense en Sudáfrica, Christopher Dell, afirmaba en 2007 que el "brillante táctico" y hombre "sin escrúpulos" estaba acabado. "Mugabe y sus braceros son como todos los tiranos, cuando pueden atemorizar, lo hacen". Sin embargo, tampoco otorga mucha confianza a su contendiente político: el primer ministro Morgan Tsvangirai es "valiente y comprometido", pero también "terco a los consejos e indeciso", y tiene "compañeros dudosos".
Otro país africano, Kenia, aparece en los documentos nombrado como un "florenciente pantano de corrupción", algo que no sorprendió demasiado pues la mayoría de los propios kenianos comparten esa opinión de la administración estatal, el Parlamento y el gobierno.



Dejá tu comentario