Washington - Cuando el prisionero murió, la médica militar que examinó el cadáver recordó que «había visto heridas similares en un individuo atropellado por un autobús». Sus piernas, declaró después a una comisión de investigación, «habían sido básicamente convertidas en pulpa». Sin embargo, los soldados que habían torturado hasta la muerte a ese hombre estaban seguros de que no habían cometido ningún crimen.
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El testimonio no ha sido desvelado por el general Manuel Contreras, el ex jefe del servicio secreto chileno con Augusto Pinochet, ni por ningún disidente cubano. Porque no se refiere a ninguna dictadura tercermundista, sino a un incidente ocurrido en diciembre de 2002 en la base aérea de Bagram, en Afganistán, documentado por el ejército de Estados Unidos y filtrado a «The New York Times».
El texto, de más de 2.000 páginas, contiene numerosos testimonios de torturas y el relato del asesinato de dos prisioneros afganos, Habibullah y Dilawar. Ambos murieron al serles aplicado el método medieval de colgarlos del techo por las muñecas mientras se les negaba comida y bebida, y se les apaleaban las extremidades inferiores.
El abogado de uno de los soldados procesados declara en el informe que «mi cliente ha actuado de forma consistente de acuerdo con los procedimientos normales en vigor en las instalaciones de Bagram».
«The New York Times» explica que Dilawar -el hombre que quedó como si le hubiera pasado un autobús por encima- era un taxista de 22 años cuyo único delito fue pasar en su coche con tres pasajeros por delante de una base estadounidense que acababa de ser atacada en el este de Afganistán.
Los clientes de Dilawar fueron enviados a Guantánamo, donde estuvieron 15 meses hasta que EE.UU. los liberó. El conductor del taxi fue a Bagram. En esa base, construida por la Unión Soviética cuando Afganistán era uno de sus satélites, Dilawar fue colgado del techo mientras los soldados estadounidenses le daban «golpes normales en el peroné».
Seis días antes, otro prisionero, llamado Habibullah, había muerto en circunstancias similares en Bagram.
En el caso de Bagram hay 27 soldados que pueden enfrentarse a cargos en su contra, aunque por ahora sólo siete han sido formalmente acusados.
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