NuevaYork (AFP) - Un juego de cartas intercambiables con las imágenes de las víctimas de los atentados del 11 de setiembre ha escandalizado a Nueva York, donde el creador del juego es acusado de querer lucrar con una tragedia nacional.
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El juego «Héroes del World Trade Center», que saldrá a la venta a mediados de diciembre, consta de 202 cartas con 170 personajes, todos reales: en el anverso se ve la cara de una víctima o de un sobreviviente, y en el reverso, una biografía de 300 palabras.
Hay 32 cartas temáticas, algunas adornadas con poemas o con cuadros, con títulos del tipo «¿Por qué las torres se desplomaron?», o «¿Cuándo llora un niño?».
El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, anunció que busca un medio jurídico para prohibir la venta del juego, que se venderá por paquetes de nueve cartas a un precio de 2,5 dólares.
«Es infame, una ruindad», se indignó el alcalde de la ciudad donde murieron 2.800 personas el 11 de setiembre del 2001. «¿Cómo se puede hacer esto, no lo entiendo. Hay que estar loco», agregó Bloomberg.
Pero Kingsley Barham, el creador del juego, residente en Florida, salió a defenderse. «En primer lugar, esto beneficia a las familias», destaca. «Se puede reconocer a las personas y así uno se va a acordar de ellas, nos daremos cuenta de quiénes eran», aseguró.
Barham reconoció que el juego fue muy mal recibido por las familias de las víctimas, pero dijo confiar en que poco a poco la gente comprenda sus intenciones. «Hace seis meses pensaba que no lograría hacer 100 cartas de personajes. Pero si lanzo una segunda serie ahora, podría llegar a 500», asegura.
Los familiares de quien esté representado en la carta recibirán 8% del producto de la venta y, según Barham, podrían dar ese dinero a organizaciones caritativas.
«¿Por qué se me acusa de ser el único que explota la tragedia?», se interrogó el creador. «Hay muchas personas que lo han hecho, incluidos los que me entrevistan en los diarios, las revistas y la televisión.»
Pero la prensa neoyorquina, apoyándose en los deudos de las víctimas, no tiene piedad con este hombre de negocios, acusado de «profanar recuerdos sagrados» y lucrar con el 11 de setiembre.
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