España: quedó en libertad "temible" etarra Inés del Río
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Su puesta en libertad suscitó la indignación de las víctimas de ETA. "¿Por qué esta prisa en que esta sanguinaria asesina salga a la calle? Si alguien me lo explica quizá lo podamos entender, pero creo que no, porque no hay explicación", lanzó la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo.
Las asociaciones de víctimas de ETA convocaron una manifestación este domingo para mostrar su rechazo.
En los últimos años, Inés del Río había cumplido condena en Teixeiro por delitos, entre otros, de atentados, asesinatos, estragos, tenencia de explosivos y falsificación de documentos.
Del Río recurrió ante el TEDH, la llamada "doctrina Parot", una jurisprudencia del Tribunal Supremo español, que toma su nombre del etarra francés Henri Parot y obliga a computar los beneficios penitenciarios sobre el total de las penas y no sobre el límite máximo de cumplimiento de 30 años de prisión, lo que supone una prolongación de la estancia en la cárcel.
El TEDH dictaminó que la "doctrina Parot", aplicada en España a condenados por delitos graves de terrorismo y otros, violaba dos artículos del Convenio Europeo de Derechos Humanos, decisión esta que España recurrió y que el lunes fue confirmada por el Tribunal Europeo en respuesta al recurso.
Además de etarras encarcelados, esta sentencia puede beneficiar a presos condenado por graves delitos, como el asesinato.
Al decidir la puesta en libertad de Del Río, los magistrados de la Audiencia Nacional española afirmaron que "desde hoy se consideran extinguidas sus responsabilidades penales por cumplimiento de condena" de la presa, que estuvo 26 años y tres meses en prisión.
Una quincena de personas, entre familiares y amigos, estaban delante del centro penitenciario gallego para recibir a la que fue miembro del comando Madrid de ETA, una auxiliar administrativa de profesión, originaria de Tafalla, en la provincia de Navarra (norte) y quien ha estado encarcelada desde julio de 1987.
Vestida de negro, Del Río repartió abrazos y besos entre la comitiva que la aguardaba y fue cubierta con una enorme ikurriña (bandera vasca) para resguardarla del aluvión de flashes de fotógrafos y cámaras de televisión.
Sin hacer declaraciones, Del Río y sus acompañantes -entre quienes estaba su abogada- abandonaron la zona en cuatro vehículos.
A su salida, se escuchó un contundente "ni olvido ni perdono", proferido por dos hombres portando una bandera española en la que estaba tachado el escudo y que dijeron a la prensa que Gobierno de España "ha claudicado".
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