Estado Islámico ahora decapitó a un rehén croata en Egipto
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Estaba secuestrado hace tres semanas.
Tomislav Salopek, padre de dos niños, trabajaba con la empresa francesa CGG, especializada en la exploración del subsuelo, cuando fue secuestrado a unos 22 km al oeste de El Cairo, según indicaron fuentes de seguridad.
"Era su último día de trabajo para la compañía francesa. Iba a volver a casa al día siguiente", contó su padre, Zlatko.
Si se confirma su muerte, Salopek sería el primer extranjero secuestrado y asesinado por los yihadistas en Egipto, país que combate al EI en la península del Sinaí.
Su secuestro supuso un motivo de preocupación para los extranjeros que trabajan en multinacionales y puso de relieve el alcance de la acción de los yihadistas, a pesar de la amplia ofensiva militar en curso contra el EI.
El miércoles pasado se publicó un vídeo en el que se veía a Tomislav Salopek arrodillado a los pies de un hombre encapuchado que, cuchillo en mano, leyó una nota advirtiendo de su ejecución en 48 horas si el gobierno egipcio no liberaba a mujeres musulmanas encarceladas, una petición recurrente de los combatientes islamistas durante los dos últimos años.
Aunque la rama egipcia del EI ya había matado a cientos de policías y soldados, y había decapitado a beduinos a los que acusaba de colaborar con el Ejército egipcio, el país no había presenciado hasta ahora secuestros y ejecuciones de extranjeros como los que sí se habían dado en Irak y Siria.
Tras la publicación del vídeo el miércoles, El Cairo aseguró estar redoblando sus esfuerzos para localizar a Salopek y la ministra croata de Exteriores, Vesna Pusic, se había desplazado a la capital egipcia para negociaciones de emergencia.
En su localidad de origen los vecinos describían a Salopek como un joven amable que había ido a Egipto a ganarse la vida.
El Egipto del presidente Abdel Fatá al Sisi tiene dificultades para convencer a inversores y empresas internacionales de que el país es un lugar seguro, tras dos años de incesante violencia.
Los yihadistas de la Provincia del Sinaí, la rama egipcia del EI, han multiplicado los atentados contra los soldados y los policías egipcios en los dos últimos años.
Según ellos, sus actos buscan vengar a las víctimas de la represión lanzada por el régimen contra los partidarios del presidente islamista Mohamed Mursi, derrocado por el ejército en 2013.




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