"La gente se está muriendo", admitió Trump, pero dijo que el coronavirus "está bajo control"

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El presidente de Estados Unidos volvió a defender su gestión de la pandemia de Covid-19, pese a que el país es el más afectado.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que el brote de coronavirus está tan controlado como puede estarlo en su país pese a que al menos 155.000 personas murieron por la pandemia de Covid-19.

Trump continuó presionando, a través de su cuenta de Twitter, para que las escuelas de Estados Unidos vuelvan a abrir y defendió la respuesta de su Gobierno al coronavirus en una entrevista con el sitio web de noticias Axios publicado el lunes por la noche.

"Se está muriendo (la gente), eso es verdad", dijo. "Es lo que es. Pero eso no significa que no estamos haciendo todo lo que podemos. Está bajo control tanto como uno puede controlarlo. Esta es una plaga horrible", subrayó el presidente republicano, que en noviembre busca su reelección.

Los casos de coronavirus continúan aumentando en el país y decenas de estados de Estados Unidos han tenido que poner pausa o revertir sus planes de reapertura.

La coordinadora del grupo de respuesta al coronavirus de la Casa Blanca, la doctora Deborah Birx, dijo el domingo que el virus está "extraordinariamente extendido" en las zonas rurales y en las ciudades. Un día después, el mandatario trató de "patética" a su asesora.

Cuando las muertes en Estados Unidos llegaron a un récord, Trump presionó para contabilizar los fallecidos en función del número de casos y no como una proporción de la población, una comparación en la que al país le va peor que a otras naciones occidentales.

En la entrevista de Axios, Trump insistió nuevamente en que el aumento de las pruebas de diagnóstico en Estados Unidos explica el aumento de los casos, una afirmación cuestionada por expertos en salud que dicen que las pruebas ampliadas explican parte, pero no todo, el crecimiento de los casos.

Los expertos en salud también lo llaman una herramienta clave para combatir la propagación de la enfermedad, que se había detectado en al menos 4,6 millones de personas en Estados Unidos hasta el sábado.

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