20 de enero 2003 - 00:00

Exilio de Saddam: única alternativa a la guerra

NuevaYork (ANSA, Reuters, EFE)- En un día crucial para la crisis iraquí, con los jefes de los inspectores de la ONU comprometidos en un «diálogo constructivo» en Bagdad, los Estados Unidos abrieron ayer un resquicio para la paz: si Saddam Hussein deja voluntariamente el poder, se podría evitar la guerra.

En tanto, Irak informó a los ispectores que tiene otras cuatro ojivas para armas químicas vacías, similares a las halladas el jueves último.

No sólo el secretario de Estado, Colin Powell, presentó un escenario de «exilio dorado» para el jefe de gobierno iraquí; también lo hizo el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, uno de los «halcones» de Washington, quien definió la hipótesis como una «feliz eventualidad».

«Personalmente, recomendaría la inmunidad de un proceso por crímenes de guerra, de modo que el líder iraquí y su familia puedan dejar el país. Pienso que sería un cambio para evitar la guerra», dijo el ministro de Defensa norteamericano en una entrevista a la cadena ABC.

La posibilidad de un plan árabe para garantizar el salvoconducto y exilio de Saddam circula desde hace varios días en los Estados Unidos.

•Escépticos

Primero lo publicó la revista «Time», y en su última edición, el periódico «The New York Times» avanzó sobre la materia: «Estarían conversando uno de los jefes de la inteligencia saudita con el hijo de Saddam, Qusay», escribió el diario, citando fuentes de Riad. Aunque los Estados Unidos son escépticos sobre la posibilidad de que el presidente iraquí abandone voluntariamente el poder, «algo se está cocinando en estas horas», dijeron fuentes diplomáticas.

Sobre un exilio de Saddam habló también a la cadena NBC la consejera de la Seguridad Nacional,
Condoleeza Rice: «Es una hipótesis que será explorada».

«Estoy dispuesto a discutirlo con nuestros aliados», dijo Powell, a propósito de una resolución del Consejo de Seguridad que extiende el salvoconducto a los generales que decidan abandonar el régimen de Saddam.

•Progresos

Desde Bagdad, en tanto, llegan señales positivas tras los primeros contactos entre los jefes de los inspectores y los funcionarios locales, que arrojaron algunos «progresos», dijo el director de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA), Mohamed El Baradei.

El funcionario participó de la reunión en la capital iraquí junto al jefe de los inspectores,
Hans Blix.

Los progresos en el diálogo produjeron una esperanza para los que, tanto en los Estados Unidos como en el resto del mundo, protestan contra la guerra. Después de la gran manifestación del sábado en Washington, la protesta se propagó por el resto de los EE.UU. y de Europa. Powell, Rumsfeld y Rice advirtieron a los pacifistas que la inacción contra Saddam sería peor que una acción: «La guerra costaría 50.000 millones de dólares; un 11 de setiembre biológico costaría mucho más». Sordos frente a las protestas de centenares de miles de ciudadanos y esquivos para atender los pedidos de la comunidad internacional, que quiere darles más tiempo a los inspectores, la administración Bush insistió en que el tiempo se acaba.

«Es la última chance de Irak para desarmarse», dijo Powell, mientras que Rice observó que el próximo 27 de enero, con la presentación del informe de los inspectores de la ONU, la crisis entrará en la «fase final». Rumsfeld comentó que «el día del juicio» para Saddam llegará «en el término de algunas semanas, no de meses ni años».

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