Exrehén de las FARC narró cómo salvó su vida
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Luis Erazo.
Escondido entre la manigua y caminando tratando de encontrar el río Caquetá escuchó un ruido, entonces cuidadosamente se acercó al lugar y vio a un militar. "Se me viene con armamento (fusil listo para disparar) y yo le digo: 'policía, policía', el dijo 'ejército, ejército, bienvenido amigo, compañero". La felicidad total, temblaba", refirió.
Erazo se enteró de la muerte de sus cuatro compañeros luego de haber sido sacado de la selva en helicóptero, donde, según narró, al ver la inmensidad de la selva le dio mucha tristeza y estuvo a punto de llorar pensando que sus compañeros quedaban allí. "A uno se le arruga el corazón", dijo.
Tras enfrentamientos entre rebeldes y soldados, los militares hallaron el sábado hacia las 10H00 (15H00 GMT) los cuerpos de los otros cuatro rehenes, tres policías y un militar, asesinados por sus captores, de acuerdo con el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón.
Los restos del coronel Édgar Yesid Duarte y los tenientes Elkin Hernández y Álvaro Moreno, los tres de la Policía, y del sargento del Ejército José Libio Martínez, el más antiguo rehén de la guerrilla, secuestrado el 21 de diciembre de 1997, llegaron la noche del domingo al aeropuerto militar de Bogotá, donde recibieron honores póstumos y se ofició una misa en su memoria.
"Yo siento que Dios está conmigo, que Dios me da una nueva oportunidad y que de la misma forma como hay Dios hay mal y el mal es las FARC", señaló Erazo al tratar de explicar la forma milagros como sobrevivió.
Un parte médico divulgado este lunes indica que el sargento se encuentra en "aceptable estado de salud", bien emocionalmente y con "muchas ganas de vivir".
Físicamente presenta herida en el pómulo izquierdo que ya fue tratada, cicatrices en el cuello causadas por esquirlas de explosivos, además de pérdida de dentadura, puntualizó el informe.
Según el sargento, quien el domingo en el hospital se reunió con su madre, esposa, hija y nieto, dijo que los guerrilleros los mantenían la mayoría de tiempo encadenados, incluso cuando les tocaba día de baño.
"A veces nos manteníamos encadenados día y noche. Bañarnos también nos tocaba encadenados. A veces nos encadenaban de 6 de la mañana a 6 de la tarde", precisó, tras explicar que el horario de las cadenas "dependía de los comandantes" guerrilleros responsables de su cuidado.
A los restantes uniformados que quedan en poder de las FARC, los exhortó a conservar la "fuerza y el valor", y les pidió que "se encomienden a Dios".
"Lo mismo que nos pasó a nosotros no les va a pasar a ellos", dijo, y los llamó a que "no confíen en las mentiras de esos mentirosos".
Las FARC, con 47 años de lucha armada, mantienen secuestrados todavía a por lo menos 13 policías y militares, que plantean canjear por sus guerrilleros presos. La mayor parte de los rehemes lleva más de 10 años en cautiverio.




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