Berlín (EFE) - La Audiencia Provincial de Kassel (centro de Alemania) dictará hoy la sentencia contra Armin Meiwes, el alemán de 42 años que confesó que mató, descuartizó y se comió a un ingeniero de 43 años que supuestamente accedió a ello, tras un proceso de dos meses que despertó gran expectativa.
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La Fiscalía reclama cadena perpetua para el «caníbal de Roteburgo» por asesinato con motivación sexual y perturbación del descanso de los muertos, mientras que la defensa pide un máximo de cinco años de cárcel por homicidio con consentimiento de la víctima. El canibalismo no está previsto como delito en la legislación alemana.
El acusado, que durante el proceso describió los macabros detalles de los hechos con toda serenidad, ha anunciado que en la cárcel piensa escribir un libro sobre su vida, mientras que su abogado, Harald Ermel, ha confirmado que Meiwes recibió varias ofertas para llevar su historia al cine.
• Obsesión
El caníbal estuvo obsesionado durante su pubertad por un fetichismo por la carne humana y sólo experimentaba excitación sexual cuando se imaginaba troceando un cuerpo. La víctima, en cambio, sufría de masoquismo sexual desde su juventud y deseaba que le cortaran el pene para superar el trauma que supuso el suicidio de su madre.
Algunos testigos describieron al acusado como una persona amable, siempre dispuesta a ayudar y amigo de los ni-ños.
Doce de los participantes en el proceso tuvieron que ver el video de más de dos horas de duración en el que el caníbal grabó la muerte y descuartizamiento de la víctima, cosa que hizo para poder masturbarse después contemplando las imágenes, según confesó.
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