Firma Chile un amplio acuerdo de libre comercio con EE.UU.
Este viernes se firmará el primer acuerdo de libre comercio entre los EE.UU. y un país sudamericano. El hecho es significativo porque representará para ese país un claro avance en materia comercial permitiéndole ingresar en un mercado tan importante como el norteamericano. Pero toma mayor trascendencia si se tiene en cuenta que se trata de una concertación de partidos socialdemócratas realmente progresistas. El tratado establece la liberación inmediata de 87% del comercio bilateral para llegar a un arancel cero en 12 años. Estados Unidos es el principal socio comercial y el mayor inversor extranjero en Chile y unas 1.900 empresas trasandinas venden ya sus productos en el mercado estadounidense. De esta manera, Chile se convertirá en el quinto país en llegar a un acuerdo de este tipo con los EE.UU. luego de Canadá, México, Israel y Jordania.
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Más allá de estas disputas, lo concreto es que el viernes Chile se convertirá en el quinto país del mundo en cerrar un pacto de libre comercio con Estados Unidos, el mayor mercado nacional del mundo. Se sumará así a una selecta lista que incluye a México y Canadá (con quienes EE.UU. forma el NAFTA), Israel y Jordania.
Por su parte, Chile ya ha cerrado acuerdos similares con la Unión Europea, Canadá, México y Corea del Sur. Mientras, el próximo día 26 firmará un pacto de este tipo con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, que agrupa a Noruega, Suiza, Islandia y Liechtenstein-y negocia con China, Singapur y Nueva Zelanda.
De esta forma, Chile -que cuenta también con una fuerte penetración en el mercado de Asia-Pacífico- profundiza su estrategia comercial multilateral, que choca con la idea de una participación exclusiva en un bloque comercial como el Mercosur. n,
La firma del TLC entre Chile y EE.UU. pone fin a los meses de enojo de la administración de George Bush por la posición de Santiago en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde se negó a apoyar la guerra en Irak. Según se dijo entonces, el pacto quedaba congelado a raíz de esa actitud.
• Liberación
El TLC establece la inmediata liberalización de 87% del comercio bilateral, para llegar a un arancel cero en un período de 12 años. Por caso, para el cuarto año de vigencia del acuerdo, la liberalización alcanzará a 94,8% del comercio entre ambos países. Después de la firma, ambos Congresos deberán ratificar el acuerdo, para lo que en Chile existe amplio apoyo, tanto oficialista como opositor.
Estados Unidos es el principal socio comercial y el mayor inversor extranjero en Chile. Alrededor de 1.900 empresas chilenas venden ya sus productos en EE.UU. -906 de ellas son PyMEs- por valor de 3.351 millones de dólares (datos de 2001).
¿Pero qué impacto concreto tendrá para Chile el acceso pleno al gigantesco mercado estadounidense? Según la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Chile, aportará un aumento adicional de hasta 2 puntos del Producto Bruto Interno (PBI). Para ello bastará que el país, que actualmente representa 0,3% de las importaciones norteamericanas, amplíe esa cuota a 0,4%.
Esta es una excelente noticia para el sector privado y también para la gobernante Concertación, que ha visto en los últimos años crecer la insatisfacción de parte del electorado ante la paulatina reducción del crecimiento económico. En el primer trimestre de este año la economía creció a un ritmo de 3,5%, la mitad de lo registrado en los años de oro de lo que se ha dado en llamar «milagro chileno».
• Exito chileno
Según el TLC, los aranceles para los productos agrícolas -algo de importancia primordial para Chile y un tema que complica las negociaciones para el ALCA según la visión de Brasil y la Argentina- se eliminarán progresivamente a lo largo de 12 años. Si bien el plazo es extenso, es un éxito de la diplomacia chilena haber incluido en la agenda y con fecha cierta de resolución un tema tan sensible.
Hoy todo es satisfacción entre las dos partes negociadoras. Pero es bueno recordar que el proceso, que duró 13 años, tuvo incluso recientemente momentos de tensión e incertidumbre. El 2 de diciembre último, el presidente socialista Ricardo Lagos amenazó con dar por tierra con las gestiones y dijo que su gobierno no firmaría «cualquier acuerdo». Esa fue una respuesta a las quejas del sector agropecuario local, que puso el grito en el cielo al escuchar las ofertas iniciales de EE.UU.: arancel cero para un cupo de apenas 1.000 litros de leche, 100 kilogramos de maní y 340 toneladas de queso. El influyente senador Gabriel Valdés calificó la propuesta como «ridícula y para la risa».




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