Francia, lista para el rescate de Betancourt
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La causa por la liberación de Ingrid Betancourt, en poder de las FARC desde hace más de seis años, ya tiene alcance mundial. Informes sobre su mal estado de salud aceleraron en los últimos días las gestiones para su liberación.
Holguín se refirió así al delicado estado de salud que, según expresaron diversas fuentes en la última semana, presenta Betancourt, de 46 años de edad y en manos de las FARC desde febrero de 2002.
«Estaba demasiado flaca y amarilla; se perdía entre un impermeable verde que la cubría completamente, pero después de haberla visto tantas veces en la televisión era imposible no reconocerla», relató un campesino que la vio el 21 de febrero en un centro precario de salud de San José del Guaviare, adonde la llevaron los guerrilleros para que la atendieran.
El testigo, al que el diario «El Tiempo», que publicó sus declaraciones, no identificó, afirmó que la vio caminar por un pasillo junto a dos guerrilleros que «la sostenían para que no se desvaneciera». Agregó que Betancourt no hablaba sino que «acataba casi sin aliento lo que el personal médico le pedía y asentía con la cabeza cuando le preguntaban si le dolía la parte del estómago que le tocaban».
De acuerdo con esa versión, Betancourt permaneció un par de horas «tendida en una camilla, donde le pusieron suero y varias inyecciones».
El campesino añadió que quienes la atendieron sugirieron derivarla al hospital de San José del Guaviare, pero los guerrilleros se negaron y dijeron que «lo único que necesitaban era que la estabilizaran para llevarla a un lugar donde ellos atendían a los enfermos».
Según «El Tiempo», «el diagnóstico, según los que tuvieron acceso luego al caso, fue de pronóstico reservado» porque Betancourt padecería hepatitis B, leishmaniasis y paludismo.
Otros testimonios señalaron también que sufre una fuerte depresión.
El ex esposo de Betancourt, Fabrice Delloye, manifestó incluso su temor de que Ingrid ya esté muerta.




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