Francia: masiva manifestación contra racionalidad laboral

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París (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Cientos de miles de franceses, trabajadores y estudiantes, salieron ayer a las calles para participar de numerosas manifestaciones que recorrieron el país, en rechazo a una reforma laboral encarada por el gobierno de Dominique de Villepin para reducir el desempleo.

Para el principal sindicato francés, la CGT, el número de manifestantes en cerca de 200 puntos diferentes de la geografía de Francia -Marsella, Mans, Limoges, Rennes, Grenoble, Toulouse, Lyon, Nantes y Burdeos- superó el millón de personas, 200.000 de ellas en París. Sin embargo, las evaluaciones oficiales contabilizaron sólo 400.000.

En cualquier caso, las masivas manifestaciones contrastaron con la discreta repercusión en la adhesión a las huelgas, que se sintieron sobre todo en transportes.

«Fue un éxito innegable con una participación altísima de estudiantes»,
se felicitaron los líderes del movimiento, considerando que la movilización fue mucho más importante que la registrada el pasado 7 de febrero, cuando se llevó a cabo otra jornada similar que reunió a 200.000 personas.

Las protestas tienen como objetivo impedir la aprobación definitiva de un novedoso contrato de trabajo impulsado por el primer ministro
De Villepin, que busca limitar la intrincada legislación que desalienta el empleo.

En grandes líneas, la medida es una nueva modalidad reservada a los menores de 26 años que establece un período de prueba de dos años en empresas con más de 20 empleados, durante los cuales el empresario podrá despedir al trabajador sin dar un motivo.
Con esta ley, el gobierno francésdesea luchar contra el desempleo, que roza 10% de la población activa. Según los sindicatos, sólo se conseguirá aumentar la precariedad laboral de los jóvenes.

Nueve meses después de ser nombrado primer ministro, De Villepin, considerado por muchos el sucesor del presidente
Jacques Chirac en las elecciones de 2007, vive sin duda sus días más difíciles como mandatario. «Respeto las inquietudes y los miedos que se expresan en nuestro país», declaró, asegurando, sin embargo, que no dará marcha atrás, ya que la situación actual no permite actitudes «de parálisis».

• Celebración

El líder del grupo socialista, mayoritario en la oposición, Jean-Marc Ayrault, respondió: «La cuestión es fácil. ¿Va a escuchar al pueblo francés? ¿Va a retirar el contrato ahora?».

La izquierda y el centroizquierda, como era previsible, celebraron las características masivas de las manifestaciones. El secretario general de los socialistas, François Hollande, le pidió que «oiga el mensaje que le dirigen los jóvenes». «Si el gobierno se obstina en usar la fuerza para que sus medidas políticas se aprueben, habrá otras movilizaciones, habrá otros 7 de marzo», declaró.

«No permitiremos que se plasme en la ley francesa que los trabajadores puedan ser despedidos con un chasquido de los dedos», declaró, por su parte,
Bernard Thibault, líder de la CGT.

Paralelamente a los actos de protesta, diversos aeropuertos franceses y transportes públicos funcionaron con problemas.

En las escuelas públicas, había hasta 15 por ciento del personal en huelga, según el Ministerio de la Educación. Asimismo, la emblemática universidad de la Sorbona en París también cerró sus puertas, así como la Opera de París, y algunos diarios y radios no llegaron a sus oyentes y lectores normalmente.

La convocatoria de paro lanzada por tres sindicatos y no de los mayores -Fuerza Obrera, la Federación Sindical Unitaria (FSU) y Sud- obligó a anular 47 vuelos en Lyon (algo más de 10%), unos 20 en Toulouse y Marsella, y unos pocos en Burdeos, Nantes y Lille. En los dos aeropuertos de París, los retrasos eran de una hora, como promedio.

Tampoco hubo problemas en el transporte metropolitano en París, pero sí se registraron dificultades, no generalizadas, en ciudades como Marsella, Lyon y Nantes.

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