El gobierno de Nicolas Sarkozy deportó a los primeros 74 rumanos
Los primeros catorce gitanos rumanos deportados por Francia llegaron a Bucarest a bordo de un vuelo comercial procedente de París, informan medios de comunicación locales. Además, se espera el aterrizaje de otro avión, en este caso procedente de Lyon, con unos 60 gitanos a bordo.
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Entre los primeros expulsados de París había seis jóvenes de unos 20 años de edad que aseguraron que estaban en Francia desde hacía varios meses. Estos chicos explicaron que volvieron de forma voluntaria, tras recibir dinero para regresar a su país.
Otros, en cambió negaron ser emigrantes gitanos y dijeron que sólo "estaban de vacaciones en Francia". Lo cierto es que decenas de gitanos rumanos aceptaron la repatriación voluntaria con un vuelo gratuito y 300 euros por cada adulto y 100 euros por cada hijo.
Para hoy, se prevé que aterricen en la ciudad occidental de Timisoara otros 132 emigrantes, mientras que las 160 personas restantes serán repatriadas entre la semana próxima y el mes de septiembre.
París anunció en julio pasado su intención de repatriar a unos 700 inmigrantes rumanos y búlgaros de origen gitano que viven en campamentos ilegales en Francia. La iniciativa francesa fue duramente criticada por organizaciones de derechos humanos, que ven en ella un atropello al derecho a la libre circulación de personas en el territorio de la Unión Europea (UE), a la que pertenecen Rumanía y Bulgaria.
Por su parte, la Comisión Europea pidió a Francia que respete el derecho a la libre circulación de las personas y advirtió que vigilará que se cumpla la ley europea en el proceso. Mientras tanto, Bucarest se mostró comprensivo y mesurado con el Gobierno francés y el presidente galo, Nicolas Sarkozy. "Entendemos la posición del Gobierno francés y, al mismo tiempo, defendemos sin reservas el derecho de cualquier ciudadano rumano a circular libre en el interior de la UE", declaró el presidente de Rumanía, Traian Basescu.
La recepción de cientos de gitanos sin ocupación ni posibilidades económicas supone ahora un problema para Rumanía, muy golpeada por la crisis económica y con una importante población de etnia roma marginada, que alcanza unos dos millones de personas. Es por esto, que se da casi por hecho, tanto en París como en Bucarest, que la mayoría de los deportados volverá pronto a Francia.
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