Francisco pidió promover "estrategias eficaces" que primen la vida por sobre la economía
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El papa Francisco encabezó la homilía de la misa en el Santuario de la Madre de Dios en la localidad de Aglona, en Letonia.
Al visitar la Catedral de Santiago, de la ciudad de Riga, Jorge Bergoglio dio un mensaje a un grupo de personas mayores, que lo escucharon atentamente. En ese marco, destacó que los presentes han enfrentado "el horror de la guerra, la represión política, la persecución y el exilio" y que frente a esas situaciones han sido "constantes" y han "perseverado en la fe".
"Ni el régimen nazi, ni el soviético apagó la fe en sus corazones y, en algunos de ustedes, incluso, no los hizo desistir de entregarse a la vida sacerdotal o religiosa, a ser catequistas, y a múltiples servicios eclesiales que ponían en riesgo la vida", sostuvo, y agregó que por eso los fieles "han combatido el buen combate y conservaron la fe".
"La paciencia supera la prueba de la Fe haciendo emerger obras perfectas. Nuestro obrar habrá sido perfecto en aquel entonces y deberá tener, en las nuevas circunstancias, a la perfección. Los que han ofrecido cuerpo y alma, que dieron la vida en pos de la libertad de la Patria muchas veces son relegados", advirtió en la catedral luterana de la capital de Letonia, en referencia a una carta del Apóstol Santiago.
"Aunque suene paradójico, hoy en nombre de la libertad los hombres libres someten a los ancianos a la soledad, al ostracismo, a la falta de recursos, la exclusión y hasta a la miseria. Si es así, el supuesto tren de la libertad y el progreso acaba teniendo en quienes lucharon por conquistar derechos su furgón de cola, en espectadores de una fiesta que es de otros. Son los honrados en homenajes pero olvidados en la vida cotidiana", expresó.
"El Apóstol Santiago nos invita a ser constantes, a no bajar los brazos en este camino del desarrollo bueno, la maduración espiritual y el crecimiento del amor son el mejor contrapeso en ante el mal. No cedan a la decepción, la tristeza, no pierdan la dulcera y menos aún la esperanza", remarcó.
Al citar el final de la misiva, el Papa recordó que hay que soportar y esperar pacientemente. "Los animo a que sean ustedes, en medio de la familias y la Patria, ejemplos de estas actitudes. Soportar y esperar, las dos llenas de paciencia. Así, se continuará construyendo nuestros pueblos, luego de haber transitado mucho tiempo", aseveró, y exhortó a los lituanos y al mundo a ser "ser testimonio vivo de tesón en la adversidad", pero también "del don de profecía", el cual recuerda a las jóvenes generaciones que el cuidado y protección de los que nos antecedieron "es querido y valorado por Dios" y que clama a Dios cuando es "desoído".
"No hay que olvidar que son las raíces de un pueblo, de retoño, de jóvenes que deben florecer y dar frutos. Defiendan estas raíces, manténgalas vivas para que los niños y jóvenes se inserten allí, que ellos entiendan que lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado", manifestó.
• Complicarnos
Más tarde, brindó una masiva misa en el Santuario de la Madre de Dios de Aglona. "María se muestra al lado de los que sufren, de aquellos de los que todo el mundo huye, incluso, de los que son enjuiciados, condenados por todos y deportados", dijo. "No se trata de que solo sean oprimidos o explotados, sino que directamente fuera del sistema, al margen la sociedad. Con ellos está la Madre, clavada junto a la Cruz de la incomprensión y el sufrimiento", indicó en celebración eucarística.
"María también nos muestra que hay que estar al lado de estas realidades. No es ir de paseo o hacer una breve visita. Tampoco es turismo solidario. Quienes padecen una realidad de dolor, nos sientan al lado y de su lado, de modo firme y estable. Todos los descartados de la sociedad pueden hacer experiencia de esta madre delicadamente cercana, porque en el que sufre siguen abiertas las llegas de su niño Jesús", subrayó.
"Vayamos al encuentro de nuestros pueblo para consolarlo y acompañarlo. No tengamos miedo de experimentar la fuerza de la ternura y de implicarnos y complicarlos la vida por otros", señaló, y pidió "estar firme y de pie" como María, "levantando al que está caído, enalteciendo al humilde y ayudando a terminar con cualquier situación de opresión que los hace vivir como crucificados".
"En tiempos en los que parecen regresar mentalidades que nos invitan a desconfiar de los otros, que con estadísticas nos quieren demostrar que estaremos mejor, tendremos más prosperidad, que habría más seguridad si estuviésemos solos, María y los discípulos de estas tierras nos invitan a acoger, a apostar de nuevo sobre el hermano y la fraternidad universal", recalcó.




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