Frío saludo entre Chirac y Bush tras la guerra a Irak

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Evian, Francia (AFP, El Mundo, ASN) - Tras meses de frialdad en las relaciones entre Francia y Estados Unidos, sus respectivos presidentes, Jacques Chirac y George W. Bush se dieron un breve y frío apretón de manos en el primer día de la cumbre del G-8 ampliada en Evian.

La imagen de la jornada fue la de Bush y Chirac estrechando sus manos, sin gran calidez, frente a los fotógrafos y las cámaras, cuando el presidente norteamericano llegó a la ciudad termal de los Alpes franceses. El jefe de Estado francés afirmó más tarde «no tener la menor preocupación» sobre las relaciones con su homólogo norteamericano, a pesar de que los sectores más extremistas de la Casa Blanca propugnan cada vez mayor distanciamiento con París. Bush y Chirac acordaron una reunión para hoy de 20 minutos.

Desde el otoño boreal pasado no había un encuentro Bush-Chirac, y luego de ello hubo una andanada de diferencias en torno a la invasión a Irak.

El viernes ambos mandatarios participaron de los festejos del tricentenario de San Petersburgo, organizados por su homólogo ruso
Vladimir Putin. Si bien Putin y Bush aprovecharon aquella jornada para darse una especie de mutuo perdón momentáneo, Chirac y el estadounidense evitaron encontrarse en San Petersburgo.

• Objetivo

Cuando siguen sin hallarse las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, el objetivo de Bush, de breve paso por la cumbre (26 horas), es centrar la atención del G-8 en Corea del Norte e Irán, los otros integrantes del «eje del mal» además del invadido Irak. Fuentes diplomáticas estadounidenses reafirmaron que la Casa Blanca busca ahora fortalecer el frente con Corea del Sur, China y Japón para encarar negociaciones multilaterales con Pyongyang «y no dejarse chantajear».

Otro foco de atención es el plan de paz para el conflicto de Medio Oriente entre Israel y Palestina, aspecto sobre el que hubo sustanciales avances en los últimos días y al que Bush le dedicará dos cumbres, a las que la Casa Blanca asigna más importancia que a la reunión del G-8.

Frente a esta agenda, el primer ministro italiano
Silvio Berlusconi explicó que su impresión era que en el plano personal las diferencias entre Bush y Chirac se han superado pero que perduran aún visiones diversas sobre la política exterior. Y los rostros de Bush y Chirac lo confirmaron.

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