Lima (EFE, Reuters, AFP) - El Partido Aprista Peruano (PAP), del presidente Alan García, intentaba ayer reponerse de la severa derrota electoral del domingo pasado, cuando perdió 9 de los 12 gobiernos regionales que tenía en sus manos desde 2002.
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Mientras García guardaba silencio, el secretario general del PAP, Mauricio Mulder, reconocía el fracaso del partido del gobierno, que también perdió el bastión histórico del norte peruano y con ello la alcaldía de la ciudad de Trujillo, donde el partido gobernaba desde hacía 40 años.
Según los resultados oficiales, cuando se ha escrutado en torno a 85% de los votos emitidos en los comicios municipales y regionales del domingo, el Partido Aprista conserva el gobierno de tres de las 25 regiones peruanas: Lima, La Libertad y Piura.
Mulder reconoció que su partido no estuvo a la altura «de la exigencia del pueblo por las continuas peleas internas que se produjeron en los últimos cuatro años» y calificó la derrota de «dolorosa».
Sin embargo, al primer ministro, Jorge del Castillo, no le quita «el sueño una región más o una región menos», según dijo ayer, cuando se negó a reconocer la debacle y además consideró que el PAP es ahora «el único que queda como partido a nivel nacional».
Y es que el mapa político en Perú ha cambiado de forma drástica, ya que los triunfadores de las elecciones fueron en su gran mayoría políticos independientes que hicieron a todos los partidos, sin excepción, desaparecer o quedarse con una representación mínima. Según analistas, este hecho hace que García no deba lidiar con una oposición orgánica y no deba temer por la gobernabilidad del país.
De acuerdo con los resultados provisionales, 17 agrupaciones pueden desaparecer del escenario político al no haber conseguido ningún tipo de representación -entre ellas, Perú
Posible, del ex presidente Alejandro Toledo-, mientras que los nacionalistas de Ollanta Humala sólo tienen asegurada la alcaldía de Arequipa.
Reelecto
Para la de Lima fue reelegido Luis Castañeda, de la conservadora Unidad Nacional, formación que se hizo con la mayoría de los distritos del área metropolitana, aunque no con el gobierno regional.
La capital, con un tercio del electorado, se consolida así como el feudo del centroderecha en Perú.
Ante este vuelco electoral, los principales diarios peruanos hicieron ayer un llamamiento a la reflexión en sus editoriales para buscar una salida a la crisis en la que están sumidos los partidos peruanos.
El tradicional diario «El Comercio» dijo de que la tarea pendiente es «promover la formación cívica y democrática» para entender que sin partidos sólidos y organizados la nación corre «el riesgo de elegir caudillos de última hora».
Antes de conocerse los resultados, el presidente peruano aseguró el domingo que trabajará con las regiones a favor de la descentralización y al margen de sus opciones políticas, promesa que fue ratificada ayer por el primer ministro cuando felicitó públicamente a las nuevas autoridades.
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