14 de enero 2012 - 23:20

"Fue tremendo, parecía el Titanic", relató un pasajero argentino

"Fue tremendo, me pareció estar en el Titanic, vi gente desesperada, en torno a mi gritos, y terror, pero sobre todo incertidumbre sobre qué hacer", relató Stefano, de 21 años, oriundo de Buenos Aires y pasajero de la nave Costa Concordia.

Stefano viajaba junto con su madre, dos hermanos y la novia.

"No fuimos ayudados adecuadamente por la tripulación para abandonar la nave. Vi tanta gente que se tuvo que arreglar por sí misma", contó.

Stefano fue uno de los 250 pasajeros de la nave crucero que fueron trasladados al hotel Hilton, cercano al aeropuerto romano de Fiumicino, sin dinero ni documentos, con las frazadas usadas como tapados, las miradas perdidas en el vacío, los rostros cansados, los ojos rojos y sobre todo el recuerdo de lo que lo que pocas horas antes vivieron como "una pesadilla".

Se trató del primer grupo de argentinos, chilenos, españoles rusos, alemanes, turcos y polacos, que llegaron en autobús de Puerto Santo Stefano (Toscana) al hotel Hilton, desde donde se embarcarían en las próximas en avión hacia sus países de origen.

El relato de los sobrevivientes en el puerto Santo Srefano es estremecedor.

Muchos padres con niños, instalados en los botes salvavidas colmados, debieron levantar a sus hijos para evitar que fueran aplastados por otras personas que pugnaban por subir. Muchos niños lloraban.

La angustia por la suerte de ellos fue muy grande, tanto de parte de los otros pasajeros, considerando también el hecho que muchos botes salvavidas se dieron vuelta cuando eran descendidos al mar.

Los padres tuvieron en sus brazos a los niños, teniéndolos en alto hasta llegar a la isla del Giglio.

Un mariscal de carabineros, de 57 años, contó: "Vivimos escenas de apocalipsis. Hubo un fuerte ruido, seguido de un estallido, y en el restaurante volaron platos y copas".

"En toda esta escena de apocalipsis vimos poco personal a bordo y tratamos de hacer todo por cuenta nuestra", acotó.

El mariscal de carabineros, originario de Calabria, dijo estar extenuado del cansancio físico porque a bordo "hizo de todo para poner a salvo el mayor número de personas posible".

"Tras el primer estruendo, el personal de a bordo nos dijo que se trataba de un desperfecto, que debíamos estar tranquilos. Luego escuchamos una segunda explosión, era evidente que el buque hacía chocado contra escollos. Luego nos quedamos sin luz y al final el personal nos dijo lo que había ocurrido", prosiguió el relato.

Y añadió: "Un oficial de la nave me pidió ayudar a las personas. En toda esta situación, vimos poco personal dando una mano".

Otros pasajeros relataron que poco después de haber escuchado la explosión, mientras estaban cenando, se puso en marcha la emergencia para abandonar la nave.

El barco, de golpe, interrumpió su ruta, declaró Patricia de Latina, que vive cerca de Roma, y comenzó a inclinarse "sobre el lado izquierdo mientras hubo un apagón tras otro".

Según su relato, tampoco hubo indicaciones de parte del personal de a bordo, y la gente trató de salvarse "a la buena de Dios, agarrando salvavidas donde podían".

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