Fuerte emboscada de la insurgencia kurda contra tropas turcas

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Anakara (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Rebeldes kurdos en el norte de Irak mataron ayer a 17 soldados turcos e hirieron a 16 en una emboscada en la frontera que comparten ambos países, lo que llevó al primer ministro de Turquía, Tayyip Erdogan, a llamar a una reunión para considerar una ofensiva militar contra bases de los milicianos.

El ataque, uno de los peores en más de una década por parte de rebeldes del ilegal Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK, por su sigla en inglés), se da cuatro días después de que el Parlamento de Ankara respaldara una moción que permitiría a las tropas ingresar al norte de Irak para combatir a la guerrilla.

Oficiales militares de alto rango y funcionarios gubernamentales llevaron a cabo una reunión de urgencia en el palacio presidencial para planear la respuesta de Ankara, bajo el liderazgo del presidente Abdullah Güll y el primer ministro Recep Tayyip Erdogan. «Turquía no dudará en pagar el precio, sea el que sea, para proteger su derecho, su unidad indivisible y a sus ciudadanos», señaló el comunicado publicado tras el encuentro. «El combate contra la organización terrorista continuará con determinación, hasta el final», precisó el texto sin aclarar cuáles son las decisiones que tomaron al respecto.

El ministro de Defensa, Vecdi Gonul, había dicho pocas horas antes a periodistas en Kiev, tras conversaciones con el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, que 17 soldados habían muerto, 16 habían resultado heridos, y otros 10 aún estaban desaparecidos.

Consultado acerca de si habría una respuesta militar a dichos ataques, Gonul replicó: «No urgentemente. Las tropas están planeando una incursión a través de la frontera. Nos gustaría hacer estas cosas con los estadounidenses.»

El presidente de EE.UU., George W. Bush, condenó los ataques. «Es preciso que el gobierno iraquí y las autoridades regionales kurdas lidien con los ataques provenientes de territorio iraquí de manera apresurada», dijo en un comunicado Gordon Johndroe, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. «Estados Unidos, Turquía e Irak continuarán unidos para derrotar a los terroristas del PKK.»

La dura postura de Turquía ha contribuido la semana pasada a empujar los precios globales del petróleo a máximos récord. El PKK informó que podría apuntar contra oleoductos que transportan crudo iraquí y del Mar Caspio a través de territorio turco.

Los combates continuaban al caer la tarde, con helicópteros de combate en apoyo de los militares «que persiguen a los terroristas», mientras la artillería pesada «bombardea intensamente 63 blancos en coordinación con los movimientos de tropas», dijo el estado mayor turco en su comunicado.

Turquía acusa al PKK de mantener bases en el Kurdistán iraquí, donde se refugian unos 3.500 rebeldes como mínimo. Unos 17 civiles resultaron heridos en otro incidente, al estallar una mina cerca del autobús en que viajaban, en Daglica, cerca de la frontera iraquí.

En Bagdad, el Parlamento iraquí votó ayer una moción que condenaba la amenaza militar turca, al mismo tiempo que exigía al PKK que abandonara su territorio. El Parlamento pidió al gobierno que «tome las medidas adecuadas» para expulsar a los rebeldes kurdos, pero el presidente iraquí, el kurdo Jalal Talabani, declaró que «nunca» entregará a Turquía a los jefes del PKK, en una rueda de prensa en Erbil, en el norte de Irak.

«Entregar los jefes del PKK a Turquía es un sueño que no se cumplirá jamás», declaró Talabani durante una rueda de prensa conjunta con el presidente del Kurdistán iraquí, Masud Barzani.

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