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El presidente George Bush protagonizó una jornada cómica en Sydney.
La tensión llegó cuando Roh instó a Bush a dar oficialmente por terminada la Guerra de Corea (1950-53).
Bush replicó que el conflicto, que técnicamente continúa hoy en día al haberse firmado sólo un armisticio y no un acuerdo permanente de paz, terminará cuando el norcoreano Kim Jong-il ponga fin a su programa nuclear.
"Si pudieras ser un poco más específico", increpó Roh, a lo que el presidente de EEUU respondió: "No puedo ser más claro, señor presidente, esperamos el día en el que podamos poner fin a la guerra de Corea. Eso sucederá cuando Kim Jong-il desmantele de forma verificable sus programas armamentísticos".
El intercambio estuvo acompañado de las risas nerviosas de la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, y otros funcionarios estadounidenses presentes en el acto.
La Casa Blanca minimizó posteriormente la tensión y dijo que se había perdido parte del contexto durante la traducción.
Después de ese trajín, el encuentro con el presidente ruso, Vladimir Putin, fue un paseo de rosas.
Bush había instado, durante su discurso de la mañana a Moscú a respetar las normas democráticas, en unos comentarios que hicieron prever una bilateral peliaguda.
En lugar de eso, los dos intercambiaron palabras amables y bromas al final de un encuentro del que no salió nada concreto salvo, eso sí, la invitación que Putin hizo extensiva a Bush para que se vaya de pesca a Siberia con él.
"Acordamos que disfrutaremos de la pesca no solo en Estados Unidos sino en algún lugar de Siberia pronto", dijo el líder ruso.
La agenda de Bush continúa hoy con una desayuno de trabajo conjunto con el primer ministro australiano John Howard y el líder japonés Shinzo Abe.
El presidente se reunirá más tarde a solas con Abe para discutir temas bilaterales, y participará después en un almuerzo de trabajo con los otros 20 líderes del APEC, que irá seguido de la tradicional foto, en la que los dignatarios posan con indumentaria tradicional del país anfitrión.
La jornada maratoniana incluye su asistencia a un acto cultural en la Opera de Sídney y una cena de despedida, con fuegos artificiales incluidos, con sus colegas del APEC tras la que partirá rumbo a Honolulú (Hawai), donde se reunirá con representantes militares.
Bush llegará a Washington el domingo, listo para una dura batalla en el Congreso sobre la guerra de Irak.



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