Ganó Prodi gracias al voto en el exterior
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Al confirmarse que la Unión también ganaba en el Senado, Romano Prodi descorchó vino
espumante en las afueras de su búnker en Roma. Lo secundaban Piero Fassino y Francesco
Rutelli, claves en la coalición.
Sin embargo, esa posibilidad ya había sido rechazada tajantemente por Prodi antes de que Berlusconi la ofreciera. «Quien gana, gana. Esto es lo bueno de la democracia», dijo victorioso, e insistió en que él y su coalición habían ganado.
El líder de la Unión comentó que el suyo será un «gobierno para todos los italianos». Y reconoció que «la situación es compleja y difícil», por lo que dijo en tono conciliador: «Es necesario trabajar juntos en la coalición y junto a todos los italianos, incluso con aquellos que no nos han votado».
«Tenemos una mayoría sólida, con la que se puede gobernar bien, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado», afirmó Piero Fassino, secretario de los Demócratas de Izquierda (DS), principal partido de la coalición de centroizquierda.
En esa línea, el ex fiscal de la operación judicial anticorrupción Manos Limpias, Antonio Di Pietro, líder de la Italia de los Valores, otro de los partidos del centroizquierda, aseguró que la coalición «tiene el deber de gobernar el país por respeto de los italianos que votaron».
En cambio, Giulio Tremonti, ministro de Economía y vicepresidente de Forza Italia, también insistió en que, si se confirma el triunfo del centroizquierda, «será de todos modos marginal, con sólo 25.000 votos más en la Cámara de Diputados y dos senadores más». «La victoria sería, de todos modos, problemática, y gobernar así no será sencillo», pronosticó Tremonti.
En efecto, Il Professore, como es conocido el ex presidente de la Comisión Europea, no tendrá previsiblemente un gobierno fácil, ya que la exigua minoría que tiene en el Senado le va a dificultar la gestión de un país que salió completamente dividido de las urnas e inmerso en un persistente estancamiento.
El ajustado resultado enciende las alarmas de acuerdo con el análisis de consultoras y ejecutivos bancarios.
Cualquiera que sea el resultado definitivo, «va a ser difícil gobernar», estimó Paolo Pizzoli, analista bursátil, quien considera el empate,la incertidumbre y el pedido de la verificación de las papeletas impugnadas como uno de los escenarios peores para el país.
«La ausencia de un buen margen de maniobra en el seno de la coalición de izquierda complica ulteriormente la tarea», aseguró.
Los analistas destacaban desde antes de los comicios que el riesgo de un resultado muy estrecho entre los dos grupos no facilita la aplicación de las reformas económicas necesarias.
Los programas de los dos candidatos además son muy vagos, y no existen acuerdos concretos sobre las medidas económicas por tomar. «La economía está mejorando, pero la situación institucional se está complicando.Tenemos que prepararnos porque las acciones y los préstamos del Estado italiano se comportarán peor con respecto a los demás países europeos. Hay que tener paciencia», comentó por su parte Luca Silipo, analista del grupo Ixis.
La Bolsa de Milán cerró ayer con una baja de 2,18%, el peor resultado bursátil de Europa, sobre todo para los valores bancarios. «Los mercados financieros y la comunidad internacional recibieron favorablemente al nuevo gobierno», afirmó, sin embargo, Prodi.
La coalición de izquierda se comprometió a reducir de cinco puntos las cargas sociales con un costo para el Estado de entre 8 y 10 mil millones de euros, según su programa, lo que resulta para muchos ambicioso.
Desde hace más de cinco años, Italia lucha contra la dura competencia de los países con menores costos de producción, como China, lo que afecta el crecimiento industrial, que está por debajo de la media europea. Además, los inversores se preocupan por el crecimiento de la deuda pública que podría alcanzar 108% del PBI en 2006.
«La economía de este país necesita intervenciones fuertes y decisivas para volver a flote», pidió el diario económico «Il Sole 24 Ore», que teme que el «síncope» político que vive Italia afecte ulteriormente su debilitada economía.




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