11 de mayo 2006 - 00:00

Gas: ahora Lula más lejos de Chávez que de Morales

Evo Morales tomó una decisión importante ayer para distender la relación con el gobierno brasileño: Bolivia indemnizará a Petrobras por la nacionalización de los hidrocarburos del 1 de mayo. Es un gesto de racionalidad hacia los inversores y una jugada hábil: si la petrolera brasileña quiere cobrar, deberá permanecer en el país y seguir invirtiendo. El conflicto con Brasilia, entonces, se reduce así a una negociación de precios. Un proceso bastante previsible -como ya se observó en este diario- si se tiene en cuenta que Bolivia subsidia el gas de vecinos que se han enriquecido por la soja y el cobre. En cambio, el vínculo entre Lula da Silva y Hugo Chávez se ha irritado por motivos políticos. El gobierno brasileño habló el martes de «interferencia». Supone que el bolivariano habría entrado en escena sólo para desafiar el liderazgo brasileño. Ayer la discusión subió de tono y se cifró en la administración del gas. Funcionarios de Energía del gobierno brasileño pusieron en duda ayer el mayor sueño de Chávez: el gasoducto sudamericano desde el Caribe hasta el Plata. El gobierno brasileño anunció ayer que ese proyecto es todavía fantasioso, mientras no se conozcan las reservas de gas de ese país. Si las hubiere -agregó-, a Brasil sólo le interesaría conectar los yacimientos venezolanos con el parque industrial de Manaus. Del resto, es decir, de la llegada hasta el Río de la Plata, deberían encargarse los demás interesados. Eso y matar la iniciativa -o reducirla drásticamente- son la misma cosa. Por eso Chávez reaccionó con agresividad: «Lula le hace el juego a la derecha», dijo. Los dos se verán hoy en Viena.

La Paz (Reuters, ANSA) - Bolivia está dispuesta a compensar a la brasileña Petrobras con entrega de gas, por haberse hecho con el control de dos refinerías suyas en el país, admitió ayer el presidente de la estatal boliviana YPFB, Jorge Alvarado.

Antes de entrar a una reunión con los ministros de Energía de Bolivia y Brasil, y el presidente de Petrobras, Alvarado precisó que la petrolera boliviana prefiere hacer la compensación con productos como gas natural. «En cuanto a las refinerías, naturalmente hay que pagar porque la nacionalización no es confiscatoria; pero hay que hacer primero una conciliación de cuentas para determinar un justo valor», afirmó.

Ello fue admitido anoche en medio de las duras negociaciones entre funcionarios de Bolivia y Brasil. El ministro de Energía de Brasil, Silas Rondeau; y el presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli, fueron enviados por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva para entablar tratativas.

Petrobras explota parte de los principales yacimientos bolivianos de gas, administra las exportacionesde ese recurso a Brasil y posee las dos principales refinerías.

  • Acciones

  • El gobierno boliviano, que recuperó para el Estado la propiedad de los yacimientos, pretende retomar el control de las refinerías confiscando, si es necesario, la parte accionaria que le permita tener mayoría en su directorio.

    Además, quiere elevar el preciodel gas natural que le vende a Brasil, otro ítem importante de las negociaciones.

    Las negociaciones «serán duras», según el vicepresidente boliviano, Alvaro García Linera, que dejó claro que el decreto de nacionalización «no está en litigio ni en debate».

    «Se va a cumplir y lo vamos a hacer cumplir frente a cualquier institución o persona. Creo que Petrobras lo entiende», dijo.

    García Linera descartó que se interrumpa la provisión de gas a Brasil por el diferendo. «Siempre habrá gas para Brasil», afirmó.

    Bolivia le vende actualmente a Brasil 22 millones de metros cúbicos de gas por día, a 3,23 dólares el millón de BTU ( unidades térmicas británicas) y pretende aumentar el precio según parámetros internacionales en al menos tres dólares.

    Las negociaciones comenzaron por la tarde entre Rondeau y Gabrielli, y sus homólogos bolivianos Andrés Soliz Rada, ministro de Hidrocarburos, y Jorge Alvarado, en un hotel de la zona residencial de La Paz.

    «La negociación no será entre Petrobras e YPFB. Será de gobierno a gobierno, y lo acordado por los gobiernos deberá ser acatado por las empresas», declaró Soliz, apenas horas antes de reunirse con la delegación brasileña. Sobre si tiene temor de que la estatal brasileña levante sus inversiones, Soliz evaluó que «más temor tendrá Petrobras». La tirantez de la relación se ve reflejada en el rechazo de Petrobras de cuatro directores y de un síndico en el directorio de su filial boliviana Petrobras-Refinación, designados por Morales.

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