21 de noviembre 2005 - 00:00

Giro: llaman a dialogar a resistencia iraquí

El Cairo (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Mientras la situación en Irak parece empantanada entre cruentos atentados y enfrentamientos (120 muertos en tres días), el presidente iraquí, Yalal Talabani, dejó vislumbrar un importante giro al convocar al diálogo a la resistencia de la ocupación, de la que diferenció al terrorismo alqaedista.

Talabani dijo que no existió ningún contacto con los insurgentes, pero afirmó que «soy el presidente de todos los iraquíes y doy la bienvenida a cualquiera que decida deponer las armas».

El dirigente iraquí expresó esta postura durante una conferencia de prensa ofrecida en El Cairo al margen de una reunión para la reconciliación nacional iraquí, que representantes del gobierno y de los distintos grupos religiosos y étnicos de Irak celebraban desde el sábado en El Cairo.

«Está claro, el terrorismo son aquellas acciones que cometen Abu Mussab al-Zarqawi y sus seguidores, así como otros grupos extremistas contra todos los hijos del pueblo iraquí, sean chiitas, sunnitas o kurdos»,
dijo Talabani.

De esta forma, aludía al grupo terrorista Organización de Al-Qaeda para la Guerra Santa en Mesopotamia, que asumió la autoría de numerosos atentados terroristas en diferentes áreas de Irak, y que dirige el jordano Al-Zarqawi. «Estas personas son criminales y terroristas que están llevando a cabo un genocidio contra nuestro pueblo», destacó el dirigente iraquí. Sobre «los grupos armados iraquíes», Talabani consideró que «son de dos clases: los que intentan lograr el restablecimiento del derrocado régimen (de Saddam Hussein), algo que no conseguirán; y los iraquíes que quieren expulsar a las tropas extranjeras de nuestro país».

«A estos últimos, les decimos que la solución no son las acciones armadas sino el diálogo político. Irak es ahora un país abierto, y todo iraquí puede expresar sus opiniones libremente e incorporarse a un grupo político legal», agregó.

• Rechazo de Al-Qaeda

El mensaje de Talabani fue rechazado casi inmediatamente por Al-Qaeda en un comunicado difundido por Internet. «Sólo habrá entre nosotros y ellos el diálogo de la espada y la sangre, que pagarán como precio por lo que han cometido con sus propias manos», se pudo leer en la página Web.

En Washington, en tanto, el debate sobre la guerra en Irak, ha eclipsado los otros temas de la agenda republicana y de la opinión pública.

Consciente de ello, el secretario de Defensa estadounidense,
Donald Rumsfeld, encabezó ayer la resistencia del gobierno de George W. Bush a la presión opositora que busca fijar un calendario para iniciar el retiro de las tropas. Presente en cuatro de los cinco grandes programas dominicales de la televisión de EE.UU., Rumsfeld mantuvo el mismo mensaje en apoyo a la permanencia de las tropas en el país árabe:

«Actualmente tenemos 160.000 hombres y mujeres uniformados allí. Una vez que se hayan realizado las elecciones -15 de diciembre-, deberíamos reducir el número a 138.000. A continuación, serán los comandantes en el terreno quienes presentarán las recomendaciones en lo que concierne a eventuales reducciones suplementarias de las fuerzas de la coalición», declaró Rumsfeld ante la cadena Fox. Por una opinión pública cada vez más crítica con la guerra en Irak, el creciente número de víctimas en el conflicto, la menguante popularidad de Bush y las inquietantes revelaciones sobre la fallida información de inteligencia que sirvió para justificar la guerra, la cohesión de la administración republicana empezó a fracturarse, según medios de prensa de ese país.

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