Gobierno y rebeldes sudaneses firman acuerdo clave para la paz
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En noviembre, la organización de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) acusó a las empresas petrolíferas que operan en el sur de Sudán de "ser cómplices en las muertes y destrucción que han causado la guerra".
En un amplio informe, HRW afirmó que durante años "las compañías que operan en Sudán estuvieron al tanto de las matanzas y bombardeos que tenían lugar en el sur, siempre con el pretexto de despejar territorio para la explotación de los yacimientos".
"El Gobierno sudanés utilizó, asimismo, las carreteras y pistas de aterrizaje construidas por las compañías petrolíferas para lanzar ataques contra civiles", según el informe, de 754 páginas.
"Los directivos de estas compañías miraron hacia otro lado, pese a los bien documentados informes de ataques gubernamentales contra objetivos civiles, incluidos hospitales, iglesias, escuelas y bases para la asistencia humanitaria", añade el documento, que subraya que los rebeldes hicieron también de los yacimientos un objetivo militar prioritario.
La guerra civil en Sudán enfrenta desde 1983 al norte musulmán con los rebeldes, que se levantaron en armas cuando las autoridades de Jartum impusieron la "sharía" o ley islámica en todo el país, incluido el sur, donde la población es mayoritariamente animista o cristiana.
El conflicto se ha cobrado la vida de más de dos millones de personas, a causa de los combates, el hambre y las enfermedades exacerbadas por la contienda.




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