18 de diciembre 2002 - 00:00

Golpe a Sudamérica

El fútbol sudamericano resultó el gran perdedor en las negociaciones que concluyeron en Madrid, con la adjudicación de las 32 plazas del Mundial de Alemania 2006.

Sudamérica mantuvo los cuatro cupos, pero perdió la posibilidad de obtener otro lugar por medio de un repechaje,
que antes disputaba con Oceanía, continente que ahora tendrá una plaza fija. Con el nuevo reparto, la FIFA prima la apertura hacia los mercados que más ingresos pueden darle.

En Alemania 2006, seguramente estará Australia por Oceanía, y es muy posible que Japón y Corea, con todos los patrocinadores que arrastran, y China, con su millonaria audiencia, logren alguna de las cuatro plazas y media que tiene otorgadas Asia.

La Concacaf asegura tres representantes y gana, respecto de Corea-Japón 2002, una eliminatoria de repechaje frente a un conjunto asiático,
por lo que es poco probable que México y Estados Unidos, otras dos potencias, queden al margen.

La Confederación Sudamericana de Fútbol, con Julio Grondona, vicepresidente de la FIFA, y el paraguayo Nicolás Leoz, a la cabeza, había llegado a Madrid solicitando cinco plazas, pero regresa con «una menos», como reconocieron ambos directivos.

En su exposición no sirvió ni el argumento de ser la confederación con más títulos (9 de 17), ni el de contar con el actual campeón (Brasil), que ahora tendrá que ganarse su participación en el próximo torneo.

Inicialmente, la CSF se oponía a la idea del presidente de la FIFA, el suizo Joseph Blatter, de dar una plaza fija a Oceanía, porque consideraba que era lo mismo que dar un puesto seguro en cada Mundial a Australia, la potencia del área.

Ante la unanimidad de otorgarle la plaza fija a Oceanía, durante el desarrollo de la reunión del Comité Ejecutivo, los representantes sudamericanos trataron de asegurar el cupo que tuvieron en Corea-Japón 2002 (4 representantes más uno posible en el repechaje). La CSF propuso disputar un repechaje entre el quinto clasificado de sus eliminatorias y el quinto africano. Sin embargo, debieron escuchar un rechazo absoluto a sus pretensiones.

Al final, el fútbol sudamericano no contó más que con los votos propios (3), los tres de la Concacaf, siempre que no perdiese sus tres plazas y media, y los de España, Alemania y Japón.

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