8 de noviembre 2005 - 00:00

Grandes ciudades de Europa temen posible contagio

Berlín (AFP, Reuters, EFE) - Las imágenes de los suburbios de Francia en llamas están incrementando el temor en los Estados europeos de que la violencia pueda expandirse más allá de las fronteras de ese país.

Londres, Berlín, Amsterdam, Bruselas y otras ciudades con una gran población de inmigrantes están atentas a cualquier señal de intentos de imitación de los hechos de violencia urbana que golpean a París y otras ciudades francesas con destrozos de automóviles, tiendas y escuelas.

Hasta ahora sólo hubo reportes aislados de intentos de violencia en otras naciones. Cinco coches fueron incendiados en Berlín el domingo y seis en la ciudad de Bremen, en el oeste de Alemania. Además, en Bruselas, Bélgica, cinco autos aparecieron quemados.

Líderes en Gran Bretaña, Alemania y otros países señalaron que las particulares circunstancias de Francia hacen poco probable que este tipo de disturbios se replique.

Sin embargo, hay un potencial polvorín en países con grandes porciones de población extranjera.

En Roma, el líder de la oposición Romano Prodi fue acusado de incitar a la violencia al decir que las ciudades italianas pueden ser pronto escenario de disturbios similares.

Dijo que el gobierno necesita tomar medidas urgentes para mejorar la calidad de vida en los suburbios italianos más desprotegidos para evitar futuros problemas. «Tenemos los peores suburbios en Europa -dijo Prodi a periodistas el sábado-. No creo que las cosas aquí sean demasiado diferentes que en París. Es sólo cuestión de tiempo.»

«Todo el mundo está preocupado por lo que está pasando -dijo ayer el primer ministro británico,
Tony Blair-. Envié todo mi apoyo al gobierno francés y al pueblo francés. Nunca se debe ser complaciente con estas cosas, aunque creo que nuestra situación es, en algún modo, diferente.»

• Motivaciones

La violencia en París fue motivada por la frustración entre las minorías étnicas acerca del racismo, el desempleo y el trato hostil de la policía. Muchos de los manifestantes son ciudadanos nacidos en Francia de origen musulmán.

«Las condiciones en Francia son diferentes de las que tenemos aquí», dijo
Wolfgang Schaeuble, ministro del Interior designado para el nuevo gobierno alemán. «Nosotros no tenemos bloques gigantes de departamentos como los que se ven en las afueras de las ciudades francesas», dijo a la publicación «Bild». Sin embargo, «tenemos áreas en donde el número de extranjeros 'desconectados' se ha ido incrementando. Debemos mejorar la integración, particularmente de la gente joven». Unos 3,2 millones de musulmanes viven en ese país, la segunda mayor comunidad de ese origen en Europa, después de Francia.

Por su parte, el ministro francés de Relaciones Exteriores,
Philippe Douste-Blazy, aseguró que «Francia no es un país peligroso». «Hay que tranquilizar totalmente a los extranjeros y a los ciudadanos europeos. Francia no es un país peligroso, es un país donde se va y se viene, Francia no es un país racista», contestó Douste-Blazy en una conferencia de prensa al término del Consejo de Asuntos Generales y de Relaciones Exteriores celebrado hoy en Bruselas.

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