Gremios desafían gobierno petista
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A través de un documento de inusual dureza conocido el fin de semana, la CUT -estructurada en gran medida en torno de los sindicatos estatales-acusó al gobierno de carecer de «un proyecto claro» y, en una concesión casi irónica, elogió la política exterior de Lula, esto es al ámbito elegido por el gobierno para contentar a sus bases dando rienda suelta a su discurso más tradicional. El fondo de esa inesperada crítica es la reforma previsional -que afecta privilegios de los sindicatos de estatales sin parangón en Occidente-y los tironeos por el prometido aumento del salario mínimo, un precio clave de la economía brasileña.
En tanto, mientras el gobierno intenta hacerse fuerte en su postura de prudencia en el gasto y ofreció a los empleados públicos un aumento de salarios del orden de 2,5% para el año, éstos presionan pidiendo una mejora de 47% y amenazan con una ola de huelgas. «Hasta ahora, podemos constatar la inexistencia de un proyecto claro para estimular el debate público sobre las diferentes reformas planteadas como prioritarias. Tal aspecto ha causado tensión entre el gobierno, los trabajadores y otros sectores de la sociedad», dice el documento firmado por el presidente de la CUT, Joao Felício. Pero el gobierno no se quedará de brazos cruzados esperando el embate de la CUT. Aunque Felício ha intentado en general mostrarse moderado, es un hecho que Lula buscará su reemplazo al frente de la central sindical petista, por el más afín Luiz Marinho.




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