17 de marzo 2003 - 00:00

Gremios desafían gobierno petista

San Pablo (enviado especial) - El viraje al centro del gobierno brasileño no sólo ha supuesto para el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva enfrentamientos intensos con el ala izquierdista de su Partido de los Trabajadores y con el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST). La aproximación de la primera gran batalla de su administración, la reforma previsional, está provocando un claro enfrentamiento con la poderosa Central Unica de los Trabajadores (CUT, el brazo sindical del Partido de los Trabajadores).

A través de un documento de inusual dureza conocido el fin de semana, la CUT -estructurada en gran medida en torno de los sindicatos estatales-acusó al gobierno de carecer de «un proyecto claro» y, en una concesión casi irónica, elogió la política exterior de Lula, esto es al ámbito elegido por el gobierno para contentar a sus bases dando rienda suelta a su discurso más tradicional.
El fondo de esa inesperada crítica es la reforma previsional -que afecta privilegios de los sindicatos de estatales sin parangón en Occidente-y los tironeos por el prometido aumento del salario mínimo, un precio clave de la economía brasileña.

En tanto, mientras el gobierno intenta hacerse fuerte en su postura de prudencia en el gasto y ofreció a los empleados públicos un aumento de salarios del orden de 2,5% para el año, éstos presionan pidiendo una mejora de 47% y amenazan con una ola de huelgas.
«Hasta ahora, podemos constatar la inexistencia de un proyecto claro para estimular el debate público sobre las diferentes reformas planteadas como prioritarias. Tal aspecto ha causado tensión entre el gobierno, los trabajadores y otros sectores de la sociedad», dice el documento firmado por el presidente de la CUT, Joao Felício. Pero el gobierno no se quedará de brazos cruzados esperando el embate de la CUT. Aunque Felício ha intentado en general mostrarse moderado, es un hecho que Lula buscará su reemplazo al frente de la central sindical petista, por el más afín Luiz Marinho.

El comunicado de la discordia, titulado «La victoria de Lula completa un ciclo», critica la herencia dejada por Fernando Henrique Cardoso, elogia la política exterior de Lula y, no casualmente, también el diálogo abierto por las autoridades con los sindicatos de empleados públicos. «Se evidencian algunos límites entre el deseo de cambio expresado en la gran votación obtenida por Lula el 27 de octubre y las políticas efectivamente adoptadas», añade apuntando directamente a la suba de las tasas de interés y al recorte de gastos sociales dispuestos por el gobierno. Pero el documento de la directiva de la CUT es muy moderado si se lo compara con los proyectos presentados por grupos más radicalizados dentro de la estructura sindical. En ellos, por ejemplo, se dijo: «Por lo que indica el programa (de gobierno), por las alianzas realizadas con la derecha, el gobierno de Lula es un gobierno de profundas contradicciones de clase (...) y corre el riesgo de sucumbir a las políticas neoliberales».

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