Guantánamo: empieza juicio polémico al "cerebro" del 11-S

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Guantánamo (DPA, EFE) - Un tribunal militar especial de EE.UU. comenzará a juzgar hoy al presunto « cerebro» de los atentados terroristas del 11-S y a cuatro de sus colaboradores, en medio de una polémica sobre las normas legales que regirán el proceso y las presiones a las que pudieron haber sido sometidos los sospechosos.

Los familiares de las 2.973 personas que perecieron en el World Trade Center de Nueva York, en el Pentágono en Washington y en un campo de Pensilvania esperan justicia desde hace casi siete años, pero no podrán mirar a la cara personalmente al hombre que supuestamente puso en marcha la masacre: Khalid Sheikh Mohammed. Con él serán juzgados Walid bin Attash, Ramzi Binalshibh, Ali Abdul Aziz Ali y Mustafa al-Hawsawi.

El hombre de 54 años, en su momento «número tres» de Al-Qaeda, es el preso más importante del campo de Guantánamo (Cuba).

Antes del comienzo del proceso, los acusadores no dejaron la menor duda sobre sus objetivos: esperan la pena de muerte. «Si hay un caso en el que se justifica esta pena, es éste», opinó un funcionario del Departamento de Defensa.

El juicio podría atizar una vez más las críticas internacionales a Guantánamo y al trato que los presuntos terroristas reciben allí de parte de EE.UU.

Desde el vamos, la forma en que «KSM», nacido en Kuwait y criado en Pakistán, llegó a la isla provocó controversias. En 2003 fue detenido por las autoridades locales en Pakistán. «Cuando terminaron con él», éstas lo entregaron a los militares estadounidenses. Entonces, su rastro se perdió y durante tres años fue retenido en prisiones secretas de EE.UU., hasta que en 2006 llegó a Guantánamo.

Y, además, está el tema de la tortura. Incluso el jefe de la CIA, Michael Hayden, tuvo que admitir que Khalid Sheikh Mohammed fue sometido al «waterboarding», la simulación de ahogo por inmersión en el transcurso de un interrogatorio.

  • Permiso

    Ante las críticas internacionales y locales, el Pentágono comunicó que «las declaraciones conseguidas bajo tortura» no se permitirán en el juicio, pero la pregunta es qué considerará tortura el tribunal. El presidente George W. Bush otorgó personalmente permiso para usar «métodos de interrogatorio rudos».

    Según militares estadounidenses, Khalid Sheikh Mohammed ya admitió sus culpas. «Fui responsable de la planificación de la operación desde el principio hasta el final», dijo, según el protocolo de un interrogatorio difundido por el Pentágono. En inglés precario, el acusado se declaró en aquel entonces «enemigo de EE.UU.» y dijo que «matar es el lenguaje universal de la guerra».

    Pero hay un segundo problema con su confesión: podría ser exagerada. El diario «Los Angeles Times» cita a un ex investigador del FBI que comentó que «KSM» «también se atribuyó cosas con las que no tiene nada que ver».

    Los acusados disponen de un abogado militar, pero también pueden contar con abogados civiles. Pueden nombrar a algunos testigos, someter a testigos de la acusación a un interrogatorio cruzado y examinar todas las pruebas que se presenten contra ellos. Sin embargo, habrá «pruebas secretas» que no se pueden difundir y presentar en público, un hecho particularmente polémico.
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