El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, aseguró que 19 de los 20 miembros del G20 coincidieron en la necesidad de abordar los flujos de “exportaciones baratas” que, según su diagnóstico, generan desequilibrios en la economía mundial. Según las palabras del funcionario estadounidense, China fue el único país que manifestó su desacuerdo.
Guerra comercial EEUU-China: Scott Bessent apuntó contra las "exportaciones baratas" que generan desequilibrios globales
El secretario del Tesoro de EEUU aseguró que el gigante asiático fue el único miembro del G20 que rechazó avanzar contra los desequilibrios comerciales. Además, anticipó una reunión entre Trump y Xi Jinping.
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Tras su participación en el G20, Bessent apuntó contra China como uno de las trabas para normalizar los flujos de “exportaciones baratas”
Las declaraciones se produjeron al término de una reunión de dos días entre ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales. Bessent sostuvo que planteó a varios de sus pares la posibilidad de adoptar medidas similares a las implementadas por la administración de Donald Trump, que utiliza aranceles y otras herramientas para intentar reducir los desequilibrios comerciales.
“Creemos que las economías no basadas en el mercado que generan un flujo interminable de exportaciones baratas no son sostenibles”, declaró ante periodistas. Y agregó: “Está claro que el país con el mayor e insostenible superávit por cuenta corriente del mundo, la República Popular China, fue el disidente”.
Las palabras de Bessent se inscriben en el panorama más amplio del conflicto arancelario y comercial entre ambas potencias. La administración de Trump responsabiliza a China por los desequilibrios comerciales que derivaron en un elevado superávit para Beijing y un amplio déficit para Estados Unidos, una posición que también comparten numerosos economistas.
Bessent recordó que, al comienzo del segundo mandato de Trump, había advertido a otros gobiernos sobre el impacto que tendría el nuevo “muro arancelario” estadounidense sobre sus respectivos mercados. “Y, lamentablemente, tenía razón”, sostuvo. “El resto del mundo probablemente necesita analizar detenidamente qué medidas debería tomar para proteger los empleos de sus ciudadanos y su base manufacturera, para que todo lo que producen no se traslade al extranjero”.
Guerra comercial: el posible cónclave entre Trump y Xi Jinping
El secretario del Tesoro también adelantó que Donald Trump y el líder chino Xi Jinping mantendrán una nueva reunión, aunque no precisó cuándo será ni cuál será la agenda completa del encuentro. Según Bessent, ambos dirigentes abordarán la política de inteligencia artificial cuando se encuentren a fines de este mes. El funcionario consideró que hacen falta mayores salvaguardas para evitar que “actores no estatales” desarrollen sus propios modelos.
En paralelo, cuestionó la forma en que las empresas de inteligencia artificial comunican sus avances y sus efectos ante la sociedad. Bessent afirmó que transmitió directamente a los referentes del sector que las compañías de IA, “ya sean los constructores de los centros de datos o los propios laboratorios, hicieron un trabajo pésimo al explicarse ante el pueblo estadounidense”.
“Tendrán que asumir parte de la responsabilidad y convencer al pueblo estadounidense de que no todos los beneficios irán a parar a un pequeño grupo”, sentenció.
Después de la conferencia, Trump publicó en sus redes sociales que las conversaciones mantenidas durante las reuniones del G20 fueron “muy productivas y positivas”. El mandatario añadió: “Otros países deberían seguir nuestro ejemplo”.
La guerra en Medio Oriente, otro de los debates
La situación en Medio Oriente también estuvo entre los temas abordados durante la cumbre. Bessent afirmó que encontró coincidencias con sus pares chinos respecto de Irán, particularmente en dos puntos: que Teherán “no puede tener un arma nuclear” y que el petróleo y otros bienes deben circular sin restricciones por el estrecho de Ormuz.
Durante la reunión, el funcionario estadounidense también cuestionó el nivel del superávit comercial chino, que alcanzó el récord de u$s1,2 billones en 2025, y lo ubicó entre los obstáculos para el crecimiento económico mundial, junto con lo que definió como una regulación excesiva.
La deuda mundial llegó a u$s353 billones, mientras que la deuda de Estados Unidos alcanzó los u$s 40 billones en agosto. Consultado sobre la preocupación de los mercados ante una eventual venta masiva de bonos estadounidenses, Bessent respondió: “No creo que estemos en una situación crítica”.
La presencia de Rusia en la reunión
La participación del ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, generó malestar entre algunos de los asistentes. El funcionario mantuvo el lunes una reunión con Bessent al margen de la cumbre, aunque no participó de la tradicional fotografía grupal de los ministros.
El ministro de Finanzas de Canadá, François-Philippe Champagne, sostuvo que la presencia rusa “generó mucha incomodidad en la mesa, no solo por parte de Canadá, sino también de los colegas presentes”.
“Nos hemos asegurado de que nuestros colegas escuchen nuestra incomodidad con respecto a quiénes asisten a la reunión”, agregó. En la misma línea, el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, afirmó que no es momento de “normalizar” las relaciones con Rusia.
Bessent, en cambio, defendió la invitación a Siluanov y sostuvo que mantener el diálogo es necesario para encontrar una salida al conflicto. “Si las partes no hablan, si no nos involucramos, ¿cómo se puede resolver?”, planteó. “Sé que a algunos europeos no les gustó la invitación”, reconoció y concluyó: “Si ambos bandos se arrinconan, nunca habrá una solución para este horrible conflicto”.
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