¿Guerra Fría?: Reino Unido echó a diplomáticos rusos
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Alexander Litvinenko y Andrei Lugovoi, víctima de un envenenamiento
con una sustancia radiactiva y su presunto
asesino. Una oscura trama de espionaje desatada en Londres
pone en una severa crisis la relación entre Rusia y
Gran Bretaña.
Según la Fiscalía británica, hay pruebas suficientes para procesar al empresario y ex agente secreto por el asesinato de Litvinenko, ex espía del Servicio Federal de Seguridad (antigua KGB). Por ello, Londres había reclamado en mayo la extradición de Lugovoi, quien rechaza las acusaciones y culpa, a su vez, a los servicios secretos británicos del asesinato del ex espía, un severo crítico del presidente ruso, Vladimir Putin.
La Fiscalía General de Rusia anunció su rechazo a la petición británica porque la Constitución impide la extradición de un ciudadano ruso y ese argumento lo volvió a esgrimir el Kremlin en su primera reacción ante la decisión del Ejecutivo británico.
«En Londres deben saber que sus provocaciones no quedarán sin respuesta y no pueden menos que acarrear las más graves consecuencias para las relaciones ruso-británicas», aseguró Mijail Kaminin, portavoz de la cancillería.
El diplomático calificó de «amoral» la postura británica al citar los casos del magnate Boris Berezovski y del representante de la guerrilla chechena en Europa, Ajmed Zakayev, asilados en el Reino Unido y reclamados por la Justicia rusa desde hace varios años.
Kaminin dijo que el anuncio británico «parece una acción muy bien orquestada con el fin de politizar la investigación del llamado caso Litvinenko en el que la parte rusa está dispuesta a cooperar».
Mientras, la Duma (Cámarabaja del Parlamento) pidió una respuesta «simétrica» y «adecuada»: «El Reino Unido saldrá más perjudicado que Rusia», señaló Andrei Kokoshin, presidente del comité de la Duma para Asuntos de la Comunidad de Estados Independientes, conformada por países de la ex URSS.
En su intervención parlamentaria en Londres, el canciller británico destacó que Scotland Yard ha reunido un gran número de pruebas contra Lugovoi, acusado de envenenar a Litvinenko con una dosis letal de polonio 210 en un té que le invitó a tomar el 1 de noviembre pasado, día en que cayó enfermode forma repentina. La tetera utilizada resultó estar muy contaminada con polonio 210 y también se hallaron rastros de esa sustancia en los aviones utilizados por el sospechoso para llegar y salir de Londres.
En tanto, Brown indicó que quiere tener buenas relaciones con Rusia, pero que no puede abstenerse de tomar las «medidas adecuadas» ante el caso. «Cuando ocurre un homicidio sobre el territorio británico con civiles inocentes que son expuestos a riesgos grandes, nosotros esperamos que otros países del mundo colaboren para entregar a los responsables a la Justicia», afirmó Brown en Berlín, donde realizó una visita.
La expulsión de los cuatro diplomáticos, que según la BBC serían miembros del servicio de espionaje, se completaría con cambios en el sistema de visados y una revisión de la cooperación en «una gama de asuntos» no especificada. El antecedente más próximo es la expulsión decretada por el gobierno de John Major en 1996 en represalia por la de cuatro miembros de la representación británica en Moscú, que acusó a la embajada británica en la capital rusa de ser nido de espías.




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