Gustav asustó, pero no devastó
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Luisiana es otra vez víctima de inundaciones debido al paso de un huracán, aunque no con la severidad que supuso en 2005 el fenómeno Katrina.
El presidente de EE.UU., George W. Bush, también hizo un llamamiento a la prudencia desde un centro de control de emergencias instalado en Texas.
Las autoridades consideranque se pueden producir inundaciones y también existe el peligro de tornados en toda la región del Golfo de México.
Los vientos huracanados de más de 140 kilómetros por hora siguen azotando el suroeste de Luisiana, conforme el ciclón se aleja en dirección al sureste de Texas.
Los expertos en control de inundaciones temen que la zona más dañada de Nueva Orleans sea West Bank, del municipio de Jefferson, al otro lado del río Misisipi, donde el sistema de protección no se ha completado y sigue siendo vulnerable a pesar de las intensas labores en los terraplenes en los últimos tres años. Los ingenieros calculan que el «Gustav» podría causar una marejada de más de tres metros de altura.
Los diques y terraplenes son ahora más elevados, pero la presión que crea la acumulación de agua y el oleaje movido por los vientos podrían causar rupturas, advirtieron expertos.
Desde Katrina, los diques de Nueva Orleans han sido reforzados y el Cuerpo de Ingenieros de EE.UU. vigilaba su comportamiento, y confiaba en que no se produjeran inundaciones, dado que buena parte de Nueva Orleans se encuentra por debajo del nivel del mar.
Según las autoridades de Luisiana, los diques son hoy más resistentes que hace tres años, pero todo el plan de fortalecimiento de ellos no estará completado hasta el 2011. Hasta el momento se han invertido 12.000 millones de dólares y se ha completado 20% de los trabajos previstos.



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