Dakar (EFE, AFP) - Más de un centenar personas podría haber muerto ayer cuando un avión, con 141 pasajeros a bordo, entre ellos algunos de origen europeo, cayó al mar cerca del aeropuerto internacional de Cotonú, capital económica de Benín, informaron emisoras internacionales captadas en Dakar.
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Más de 80 cadáveres fueron recuperados y se teme que el saldo final de víctimas pueda llegar a unos 119, puesto que se ha confirmado que hay al menos 22 supervivientes del accidente, según los servicios de rescate.
El avión, un Boeing de la compañía UTA fletada por una empresa privada libanesa, llevaba principalmente pasajeros de origen libanés que volvían a su país para pasar las fiestas y que residían en distintos países de Africa Occidental, agregaron las fuentes. El avión viajaba procedente de Conakry (Guinea) con destino a Beirut, con una escala en Cotonú y otra prevista en Dubai (Emiratos Arabes Unidos). En el vuelo iban también pasajeros de distintas nacionalidades, entre ellos europeos, según la emisora «Africa Número 1».
Los servicios de bomberos continúan las operaciones de rescate tanto de supervivientes como de cadáveres.
Los 22 supervivientes rescatados, de los cuales 4 se encuentran heridos de gravedad, entre ellos el piloto del avión, fueron ingresados en el hospital Hubert Maga de Cotonú. El siniestro se produjo a primeras horas de la tarde, cuando en el momento de despejar el avión chocó con un edificio situado al final de la pista del aeropuerto, antes de explotar y caer al mar. Según informaciones radiofónicas captadas en Dakar, dificultades en el tren de aterrizaje del aparato siniestrado en el momento del despegue pudieron ser el origen del accidente.
«Llevaba seguramente sobrepeso o el cargamento no estaba centrado» y además «tuvo problemas en tierra antes de despegar», dijo una importante fuente aeronáutica.
El ministro de Transporte libanés, Najib Mikati, afirmó que su país se había negado a conceder una licencia a la compañía UTA (Unión de Transportes Africanos), propietaria del aparato, «porque no cumplía los requisitos técnicos».
La compañía UTA, registrada en Guinea y perteneciente a emigrantes libaneses, efectuaba enlaces aéreos entre diversas capitales africanas con Beirut o Dubai, indicó.
Numerosos familiares de origen libanés llegaron consternados a la playa de Cotonú cuando se enteraron del accidente y algunos de ellos se desmayaron al ver los cadáveres.
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