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Mientras en el aeropuerto de Asunción periodistas informaban que el presidente había llegado desde Brasil y que una caravana partió con fuerte custodia rumbo a la residencia presidencial, Antonio Ibáñez, ministro de Agricultura y cercano allegado a Duarte Frutos, informaba que estaba retornando al país vía aérea en un vuelo comercial. Casi al mismo tiempo, el vocero presidencial, José María Ibáñez, señalaba que el presidente estaba retornando por tierra desde Ciudad del Este, en la frontera con Brasil y la Argentina.
El vocero Ibáñez le dijo a la radioemisora Primero de Marzo que «en algún momento» la vida del presidente y la de su familia estuvieron en peligro y calificó de «delicada» la situación pasada. Voceros de la oposición, como el ex candidato presidencial y rival de Duarte Frutos en las últimas elecciones, Julio César Franco, calificó de «grave» la noticia pero exigió explicaciones claras de la gente del gobierno. Luego de la comparecencia de «Yoyito» Franco, consideró «insuficientes» las explicaciones.
Hermes «Rambo» Saguier, un connotado político opositor, dijo que el gobierno armó una trama para desviar la atención de recientes graves problemas, como la muerte de dos campesinos a manos de la policía. Hace 15 días, fue detenido un influyente coronel de la fuerza aérea, Enrique Sarubbi, cuando se apoderaba de una poderosa ametralladora calibre 50 Browning. «La Justicia militar se va a encargar de dar baja deshonrosa a los que roban las armas del pueblo», precisó Duarte Frutos. «Definitivamente, terminaremos por erradicar a los agentes que siguen atados a esquemas de represión, violencia y, sobre todo, complicidad de quienes lucran con la pobreza de la mayoríadel país. No nos vamos a apear. Tengo salud y fortaleza moral, coraje suficiente y, especialmente, profundo amor a la Patria», puntualizó.
En ese sentido, el presidente Duarte prometió castigo «a los que usan contra el pueblo las armas pagadas por el pueblo».
En total, cinco policías, varios de ellos jefes, fueron detenidos y sumariados.



