Londres (ANSA) - Alrededor de 20 videos caseros grabados por la princesa Diana de Gales, en los cuales habría explosivas declaraciones contra su marido de entonces, el príncipe de Gales, y su suegra, la reina Isabel II, y que están en posesión de la policía británica, provocaron ayer un escándalo judicial que podría agravar aun más la crisis por la que atraviesa la familia real.
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Los videos, que Lady Di grabó durante la década del noventa con la ayuda de su profesor de voz Peter Settelen, están bajo estricta custodia de Scotland Yard, tras haber sido hallados en enero de 2001 en la casa del ex mayordomo real, Paul Burrell, quien recientemente publicó un polémico libro sobre Diana.
Settelen, quien entrenó a Diana para poder hablar en público sin tener vergüenza, dijo que los videos son de su propiedad y aclaró que llevará el caso ante la Corte Suprema de Justicia.
Sin embargo, la familia de Diana afirmó que les pertenecen a ellos por «cuestiones de herencia».
En caso de que Settelen gane el juicio, se estima que podría obtener millones de dólares tras la venta de dichas filmaciones a empresas de televisión estadounidenses.
El contenido de los videos fue considerado de suma trascendencia para la realeza; durante el juicio contra Burrell el pasado año, la corte de Old Bailey prohibió que se proyectara en público.