Heridas del presidente yemení sufridas en ataque podrían ser más serias de lo previsto
-
Bill Gates declarará ante el Congreso de EEUU por su vínculo con Jeffrey Epstein
-
Irán celebró una "gran victoria" tras el alto al fuego con EEUU y avisó: "Tenemos la mano en el gatillo"
"El pueblo quiere formar un consejo de transición. No dormiremos, no nos sentaremos hasta que se forme el consejo", cantaban los manifestantes.
Algunos manifestantes llevaban carteles que decían "La sangre de los liberados logró la victoria". En una pancarta se leía "Nuestra revolución es yemení. No del Golfo Pérsico ni estadounidense".
"Permaneceremos frente a la residencia del vicepresidente durante 24 horas para presionarlo a formar el consejo de transición", dijo Omar al-Qudsi, un activista. "La era Saleh ha acabado", comentó.
Saleh, de 69 años, resultó herido el viernes en un ataque con cohetes contra su palacio en Saná. Siete personas murieron en lo que funcionarios de alto rango describieron como un intento de asesinato. Está siendo tratado en un hospital de Riad.
La volátil situación en Yemen, una empobrecida nación situada en medio de las rutas de transporte de petróleo, alarma a las potencias occidentales y al vecino gigante petrolero Arabia Saudita, que temen que el caos facilite las acciones de una facción local de Al Qaeda.
La ausencia de Saleh podría ser una oportunidad para expulsarlo del poder luego de casi 33 años. "Estamos pidiendo una transición pacífica y ordenada", dijo el lunes la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton.
El ministro de Relaciones Exteriores británico, William Hague, declaró el martes que "la situación en Yemen es extremadamente incierta".
"Instamos al vicepresidente a que trabaje de cerca con todas las partes para implementar el Acuerdo del Consejo de Cooperación del Golfo e inicie la transición política ahora", dijo en un mensaje al Parlamento.
Las autoridades saudíes dicen que Saleh decidirá si regresa o no, pero Riad, igual que otras potencias extranjeras, podrían intentar revivir un acuerdo de transición mediado por varios países del Golfo Pérsico para que el líder yemení renuncie a cambio de recibir inmunidad judicial.
"La salida de Saleh probablemente es permanente", dijo Robert Powell, analista de Yemen de la Economist Intelligence Unit. "Los saudíes, así como Estados Unidos y la Unión Europea, están presionando para que se quede en Arabia Saudita ya que ven la perspectiva de su regreso como una catástrofe", agregó.
"Antes de su salida, el país se estaba deslizando inexorablemente hacia una guerra civil. Sin embargo, su traslado ha abierto de repente una ventana diplomática para reiniciar la propuesta mediada por el Golfo que parecía fracasada. Parece que Arabia Saudita y otras partes interesadas no permitirán que Saleh la desbarate esta vez", añadió.
Arabia Saudita teme por las acciones de Al Qaeda en la Península Arábiga, una facción con base en Yemen, que ha realizado audaces aunque no muy efectivos ataques contra blancos saudíes y estadounidenses.
El ejército yemení dijo que había matado a decenas de militantes islamistas, incluyendo a un líder local de Al Qaeda, en la localidad sureña de Zinjibar, la capital de la convulsionada provincia de Abyan.
Un funcionario local dijo que 15 soldados habían muerto en las batallas por el control de la ciudad capturada hace unos 10 días por los militantes.



Dejá tu comentario