Homilía del Papa emocionó a una multitud en San Pedro
Con voz quebrada y muchas dificultades para hablar, Juan Pablo II conmovió a una multitud en la Plaza de San Pedro durante la homilía que pronunció al cumplirse 25 años de su pontificado. Admitió la fragilidad de su salud y reveló que Jesús le da la fuerza para poder cumplir con sus responsabilidades papales. Numerosas delegaciones participaron de la celebración.
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«En su vida, la palabra cruz no fue sólo una palabra», afirmó el cardenal Joseph Ratzninger, decano del Colegio Cardenalicio, en su homilía de saludo y uno de los mencionados para reemplazarlo. El religioso alemán, acérrimo guardián de la ortodoxia, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ex santo oficio, recordó «las críticas e injurias, que terminaron por suscitar en cambio gratitud y amor, al hacer caer los muros del odio».
Juan Pablo II inició la jornada con una ceremonia en el Aula Pablo VI en el Vaticano durante la cual firmó la exhortación apostólica con las conclusiones del Sínodo de Obispos de octubre del 2001 titulada «Pastores gregis», sobre el papel del obispo «como esperanza del mundo». Más de 300 prelados, entre cardenales y todos los presidentes de las conferencias episcopales, además de los secretarios de los Dicasterios de la Curia Romana, asistieron a la ceremonia, amenizada con cantos religiosos. El documento, una suerte de testamento para los obispos, traza un retrato del obispo del tercer milenio y aborda la cuestión de la globalización.
«El obispo es un obrero de justicia y de paz, para las que debe promover el diálogo entre las religiones», sostiene en el texto. La declinante salud del Papa, de 83 años, empañó las celebraciones y muchos de los prelados que asisten a las ceremonia admitieron su preocupación por su estado físico.
Cientos de mensajes de felicitaciones procedentes de todo el mundo inundaron el servidor informático de la Santa Sede, que reunió para la ocasión a la jerarquía de la Iglesia mundial. Hoy, el cardenal Jorge Mario Bergoglio leerá junto a tres prelados la exhortación apostólica y está previsto un festejo junto a la orquesta de Liepzig. Mañana cerrará el cónclave de obispos, el domingo, Juan Pablo II beatificará a la Madre Teresa de Calcuta y, el próximo martes, proclamará cardenales a 31 nuevos «príncipes» de la Iglesia, una convocatoria que para muchos suena a precónclave.



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